La escuela del barrio Primero de Mayo, de Concepción, parece un edificio viejo y estragado por años de abandono. Sin embargo, se trata de uno de los más flamantes y amplios establecimientos educativos habilitados en el municipio: apenas tiene tres años. Ni siquiera fue inaugurado oficialmente. Por esa razón tampoco se le impuso todavía nombre. La construcción demandó una inversión de más de $3 millones y forma parte del Programa Nacional 700 Escuelas. Pero quien hoy lo observa no puede creer tanto deterioro. Su aspecto duele. ¿Qué sucedió?

Algunos vecinos explican la causa: "el vandalismo, muy común aquí, se ensañó con el edificio". La escuela es un patético reflejo de la impunidad con que actúan los delincuentes. La cerca perimetral de alambre desaparece y unos cinco portones metálicos fueron arrancados de los accesos.

Además, el interior exhibe aulas con puertas y ventanas de madera destruidas, muebles y sanitarios dañados, lámparas aéreas rotas por pedradas y tres tableros eléctricos totalmente desmantelados. En la actualidad gran parte del edificio permanece sin servicio de electricidad. Los baños funcionan a medias.

"Las instalaciones eléctricas ya habían sido arrancadas el año pasado y la municipalidad las restituyó. Pero duró muy poco, hasta que volvieron los ladrones. Se llevaron los cables, las lámparas y todo los elementos de los tableros", contó una docente. Ella pidió que no se publique su nombre.

"Son chicos que al parecer se drogan y salen a robar cualquier cosa para comprarse la mercadería. Nos están dejando sin escuela. Lamentablemente no hay nadie que los contenga. Parecen una plaga", apuntó la vecina Petrona del Valle Robles.

"Es una lástima cómo está quedando este edificio. Algo hay que hacer para que no termine desapareciendo -añadió-. Al gobernador le pedimos que venga a inaugurar la escuela. También queremos que vea cómo la gente de mala vida la destruye, y que de una vez por todas le ponga límite a esta situación".

Los juegos infantiles

"Ni los juegos que tenía el jardín de infantes se salvaron de los ladrones. Ahora los chicos no tienen con qué jugar. Pero no solo la escuela es blanco, sino también nuestras casas. Algunos que tienen autos deben dormir dentro de ellos para controlar que no los roben", reveló Ana Roldán, otra vecina indignada.

A la nueva puerta del local escolar tuvieron que hacerla de hierro. Pues los malvivientes ingresaron varias veces y se llevaron todo lo que había de valor.

"Aquí no se puede tener nada. Ni siquiera una radio -enfatizó uno de los empleados de mantenimiento-. El único sereno permanece hasta las 5 de la mañana. Después llegan los delincuentes en bandadas. Todos tienen miedo de cuidar este lugar".

¿Y la Policía?

A la escuela del barrio Primero de Mayo, ubicado al este de "La Perla del Sur", asisten 300 niños de familias humildes. Eran del barrio Costanera y fueron reubicadas en esa zona, en el marco del Programa de Mejoramiento Barrial de la Nación (Promeba).

"Recorremos el lugar, tanto de noche como de día, pero lo que hacemos no es suficiente. Lamentablemente, si no hay colaboración vecinal los problemas que generan los malhechores no se va a superar". sostuvo el oficial Miguel Juárez. Él está a cargo de la base de la Policía Vial que se instaló a una cuadra de la escuela.

"Esto no es una comisaría sino una base que intenta colaborar con el mejoramiento de la seguridad de esta zona, muy conflictiva. Salimos a controlar el tránsito en la rutas y además debemos tratar de contener algunos hechos de inseguridad", añadió.

"Así no se puede seguir"

El intendente, Osvaldo Morelli, admitió que el Primero de Mayo es uno de los barrios con mayor índice de inseguridad de la ciudad. "Se gestionó la Policía para el lugar y la municipalidad construyó un edificio que sirve ahora de sede para la Vial. Sin embargo, las cosas poco o nada cambiaron ahí. Con la escuela se trata permanentemente de colaborar, pero hoy se repone una cosa y mañana ya no está. Así no se puede seguir", apuntó.

"Creo que en la zona hace falta una tarea integral que comprometa a todos los vecinos, a nosotros y a las fuerzas de seguridad, para tratar de cambiar las cosas" opinó Morelli.

En el Primero de Mayo pocos se animan a hablar de los problemas de inseguridad que castigan al lugar. El temor a represalias está latente. "Esta es tierra de nadie", repite un vecino, una y otra vez.