SILAO, México.- Las "estrategias humanas" y el "poder de los ejércitos" son insuficientes para derrotar el mal, señaló ayer el papa Benedicto XVI durante una misa multitudinaria en México en la que pidió a América Latina encomendarse a Cristo Rey para buscar la paz y la concordia.
Tras señalar que México y el continente viven momentos de dolor y de esperanza a la vez, Benedicto XVI subrayó "Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva", y que el poder de Cristo no consiste "en el poder de sus ejércitos para someter a los demás por la fuerza o la violencia".
El Papa celebró la misa ante más de 350.000 fieles, según cálculos de una fuente eclesiástica, tras sobrevolar en helicóptero el gigantesco Cristo emplazado en el cerro del Cubilete, en el centro geográfico del país, en el último día de actividades antes de partir hoy a Cuba
La misa en el parque Bicentenario de la ciudad de Silao (a 350 km del DF) era considerada el punto culminante de su visita a este país sacudido por la violencia del narcotráfico que ha dejado más de 50.000 muertos en cinco años.
El helicóptero que trasladaba al Papa circunvoló la gigantesca imagen de Cristo Rey, de 20 metros y 80 toneladas, que fue destruida durante la Guerra Cristera (1926-1929) entre el gobierno y católicos insurrectos, guerra que marcó un drástico quiebre en las relaciones entre el Estado y la Iglesia en México.
Luego descendió en el parque Bicentenario donde la multitud, compuesta mayoritariamente por jóvenes, lo saludaba y vitoreaba al paso del papamóvil que lo llevó hasta el altar, cantando "Benedicto hermano, ya eres mexicano". Banderas de México y de otros países de América Latina como la Argentina, Chile, Venezuela y Guatemala se levantaron a su paso.
Benedicto XVI, en el tercer día de su visita a México, comparó la situación de violencia que vive México y el resto de América Latina con las vicisitudes del pueblo hebreo que relata el Antiguo Testamento.
"La historia de Israel narra también grandes proezas y batallas, pero a la hora de afrontar su existencia más auténtica, su destino más decisivo, la salvación, más que en sus propias fuerzas, pone su esperanza en Dios". El Papa agregó: "esto nos puede recordar hoy a cada uno de nosotros y a nuestros pueblos que, cuando se trata de la vida personal y comunitaria, en su dimensión más profunda, no bastarán las estrategias humanas para salvarnos".
Más adelante subrayó que la Iglesia de América Latina y el Caribe tiene necesidad de confirmar, renovar y revitalizar su prédica para superar lo que llamó "el cansancio de la fe".
El Sumo Pontífice pidió a los obispos del continente que no desfallezcan en la misión de nueva evangelización que aprobaron durante su anterior visita a América Latina, en 2007 a Brasil, a donde tiene previsto regresar en 2013 para la jornada mundial de las juventudes.
Al finalizar la Misa rezó el Angelus y encomendó a la Virgen de Guadalupe el continente "en estos momentos en que tantas familias se encuentran divididas o forzadas a la migración, cuando muchas padecen a causa de la pobreza , la corrupción, la violencia doméstica, el narcotráfico, la crisis de valores o la criminalidad".
"El Papa me dejará su corazón y se llevará el mío", señaló Aydée Luna, de 35 años, quien llegó antes de la medianoche del sábado al lugar para instalarse a unos 300 metros de donde el Papa celebró la eucaristía.
Dentro del público, en el área reservada a invitados especiales, se encontraban el presidente Felipe Calderón y los tres principales candidatos a las elecciones presidenciales que se celebrarán en México el 1 de julio y en donde el gobernante Partido Acción Nacional (PAN), de origen católico, podría perder el poder. (AFP)