Abandonó la pollera corta que usó las dos primeras jornadas por un pantalón. Lo que no dejó fue el zapato taco aguja y una camisa colorida. Su actitud decidida se impuso desde que llegó al Palacio de Justicia, adelantando que estaba dispuesta de responder todo. María Jesús Rivero estuvo a la par de su abogado, Cergio Morfil, en una improvisada conferencia de prensa que dieron en la puerta de la sala de Juicio. Y no esquivó los micrófonos y los grabadores de los medios de prensa.
Así empezó la mañana, y fue el preludio de que hablaría de todo. En realidad, casi todo, porque cuando le preguntaron por actividades nocturnas de su ex pareja, Rubén "La Chancha " Ale, Rivero evitó la respuesta. "Eso no tiene que ver con el caso", dijo.
Rivero se sentó frente a los jueces Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano, y comenzó a aclarar algunas cuestiones de sus datos filiatorios "que al parecer no quedaron muy claros". Así dijo que no poseía en la actualidad autos que funcionen como taxi (el último lo vendió en 2009 o 2010) y que en 2005 cedió su parte en la remisería "Cinco Estrellas" a Ale.
Un mal negocio
"Jamás en todos mis años estuve relacionada con algún prostíbulo, ni conocí al dueño de alguno. Jamás ejercí para mí o para otros la prostitución. Jamás puedo haber obligado a alguien y mucho más secuestrado a persona alguna , sin tener ningún tipo de conocimiento o experiencia en ese rubro o en ese tema, como le quieran llamar", explicó.
A Rivero la acusan de haber ordenado a su hermano, Víctor Ángel Rivero, que secuestre a María de los Ángeles "Marita" Verón. El testigo Simón Nieva declaró que Víctor Rivero le confesó el hecho, y que a Marita la vendieron por $ 2.000.
"Qué mal que haría los negocios si fuera así, si por semana gastaba esa cantidad ayudando a los Verón", disparó la mujer, afirmando que le daban dinero ella y Rubén Ale a Daniel Verón, el padre de Marita que falleció en 2010.
"Hay muchos detalles que me llaman la atención en la causa. No investigaron el llamado que recibió Susana Trimarco de Santa Cruz, y reconoció la voz de su hija; tampoco la declaración de un sargento del ejército que la vio cerca del ex Arsenal (Miguel de Azcuénaga)", enumeró Rivero las hipótesis que según ella no se profundizaron.
La empresaria desvirtuó la declaración de Nieva, al que calificó como fabulador. "Todos en el barrio saben que tipo de persona es", dijo, y luego siguió tendiendo un manto de sospecha sobre el entorno de Marita, como su ex pareja David Catalán o su padre.
"Mas allá del dolor de Trimarco o de esa nena (por Micaela, hija de Marita), no pueden involucrarme en este caso por la declaración de Nieva. Mal se me puede acusar, porque en 10 años jamás apareció mi nombre con este hecho, sólo la denuncia de un loco que nos involucra a mi hermano y a mí", agregó.
Importante
La declaración de Rivero parecía estudiada. En dos oportunidades Piedrabuena le pidió que hablara más despacio, y más de una vez le dijo a su abogado que la dejara responder a las preguntas. "Sólo voy a llevarme de las declaraciones en el expediente, porque si debo defenderme de las declaraciones en los medios me suicido. Para la prensa vende más el nombre de María Jesús Rivero que el de los otros 12 imputados", aclaró.
La mujer contó cómo llegó a Tucumán (es oriunda de Orán), cuándo conoció a "La Chancha" y de qué vivieron. Y siguió tendiendo un manto de sospecha sobre el entorno de Marita. Cuando terminó, después de hablar con los medios, abrazó muy fuerte a su hijo. "Hace calor", dijo y caminaron juntos hacia la salida.