"Acá no hubo ningún enfrentamiento. A mi hermano le pegaron de frente", dijo José Javier Ibarra al recordar el momento en el que, según sostiene en su relato, un policía le disparó en la cabeza asu hermano Fabián Ibarra, un padre de cinco hijos que trabajaba colocando moldes de yeso.
En avenida Francisco de Aguirre al 2.900 todavía hay rastros de las cubiertas quemadas. El sábado por la noche los vecinos que conocían a la víctima estaban enfurecidos. Quemaron todo lo que encontraron y cortaron el tránsito. El domingo la escena se repitió, al enterarse del trágico desenlace: Fabián había muerto en el hospital.
Ahora los rostros continúan alerta, mientras el dolor y la impotencia se entremezclan formando un clima tenso. La familia Ibarra no encuentra ninguna explicación a lo que sucedió.
"Cuando hablé con el neurólogo me explicó que la bala entró por la frente, le partió el cráneo y quedó en el cerebro, cerca de la nuca", recordó José Ibarra, el único integrante de su familia que habló con el médico. Al enterarse de la gravedad de la herida, cuenta que prefirió callar. "Todos esperaban que se salve; yo también. Pero el médico me dijo que el daño era irreversible", afirmó.
"Por la lesión que tenía en su cabeza, el doctor me dijo que el proyectil que lo hirió era de plomo y correspondía a un arma grande. También me explicó que mi hermano iba a entrar en coma. Por eso cuando murió, no me sorprendí; esperaba que pase", señaló. El lunes los Ibarra se despidieron de Fabián en el cementerio "El Jardín del Ángel". Al volver a su casa se repiten la misma pregunta: "¿Qué le vamos a decir a los hijos de mi hermano cuando pregunten por su padre?"
La versión de la familia
El sábado al mediodía, los integrantes de la familia Ibarra se encontraron para compartir un asado. Estuvieron reunidos hasta la noche en la casa que tienen en avenida Francisco de Aguirre al 2.900. Alrededor de las 21.30 comenzaron a escuchar los disparos que provenían de la esquina de Juan Luis Nougués y avenida. Al acercarse para buscar a sus hijos, vieron un patrullero de la Policía en el que circulaban tres uniformados.
Según lo que dijeron, los policías se bajaron para tratar de detener a un grupo de muchachos que estaban en esa esquina. Cuando uno de los jóvenes se escapó comenzaron a disparar.
"Les pedimos que dejen de tirar porque había chicos en la calle y podían herir a cualquiera, pero como no teníamos nada que ver en el problema recogimos a nuestros chicos y volvimos a la casa", contó Fátima Ibarra, sobrina del joven que murió. La casa donde estaban reunidos está ubicada al frente del lugar donde los policías discutían con sus vecinos.
Fabián y un amigo con el que jugaba al fútbol se acercaron hacia esa esquina para ver lo que ocurría. "Uno de los policías le disparó en la cara a Germán (el amigo del hombre que murió), que quedó muy lastimado porque las balas de goma le dieron de frente", aseveró Fátima. Cuando Fabián se acercó para tratar de mediar por lo que había pasado, recibió el disparo que le provocó la muerte.
"La bala le podría haber pegado a cualquiera. Cuando le dispararon al amigo de mi tío, él me corrió del medio y fue allí que le dispararon", concluyó Fátima Ibarra. Mariela José, su concubina, dice que todavía no sabe cómo explicarles a sus hijos qué fue lo que pasó. Mientras que en las calles de Villa Muñecas una frase se multiplica: "Fabián trabajaba desde los 13 años y nunca tuvo problemas con la Policía".
Pasivos
Los tres policías de la seccional 12a que están siendo investigados por el hecho continúan detenidos. La fiscala Adriana Giannoni espera las pericias balísticas para definir de qué arma se disparó el proyectil que mató a Ibarra. Ayer, los efectivos fueron pasados a situación pasiva por proceso, según confirmó el jefe de la Regional Capital, Antonio Quinteros.