Y un día Tucumán volvió a vestirse de fiesta. La provincia, futbolera de ley, vibró con el choque entre "santos" y "decanos". El clásico tucumano, con ambas parcialidades detrás de la tela, pudo cristalizarse una vez más.
Nunca es amistoso cuando de un San Martín-Atlético se trata. El orgullo está en juego. Por eso en las tribunas jugaron su partido. Poco le importó a la gente que el buen fútbol apareciera a cuentagotas. En un clásico todo vale. Los hinchas buscan las alternativas para marcar territorio. ¿Quién canta más? ¿Quién pone el mejor cotillón? El ingenio popular siempre dice presente. Y esta vez no fue la excepción.
Ambas parcialidades demostraron que es posible vivir un espectáculo del fútbol en paz. El calor estuvo en las tribunas. Cada "banda" alentó a los suyos y se mofó de sus "primos". El momento cumbre ocurrió en el segundo capítulo. La Ciudadela se vino abajo. Los del "deca" comenzaron a gritar a los cuatro vientos. El "dale dé, dale dé" estremeció las gargantas de los que llevan en su corazón el celeste y blanco. Pero la respuesta no se hizo esperar. Una espectacular lluvia de fuegos artificiales acompañó el grito sagrado de los "santos": "Yo te quiero San Martín...".
Sólo el gol faltó a la cita. Pero a esta gran película, aún le queda la segunda parte. El 22 de enero es el día señalado para que Tucumán vuelva a gozar al ritmo de un Atlético - San Martín.