"Las piernas todavía no me obedecen", confesó de pie y después del partido, cuando seguramente su cerebro le había ordenado a su zurda y diestra que corrieran al colectivo del plantel. En los primeros días del año, Diego Barrado no parece tener el mando de sus extremidades bajas, pero la derecha parece estar programada como para moverse en piloto automático. El 10 -que ayer fue 14- no estaba para jugar todo el partido, pero 30 minutos le bastaron para tener en sus pies, esos desobedientes, la victoria "decana".
"Me sentí un poco duro, me manejé en primera y en segunda marcha, pero todavía me falta subir un par de cambios más, je. De a poquito los vamos a ir ganando", manifestó entre risas el enganche "decano", que se prende en la metáfora. Si lo hace, habrá que seguirle el ritmo. Su kilometraje en 2012 era cero, por lo que arrancó desde el banco. A los 63?, Juan Manuel Llop le hizo juego de luces y le dio bandera verde para que ingrese. Minutos antes había entrado César Montiglio y fue con "Monti" con quien Diego socializó para hallarle la vuelta al ataque visitante, desaparecido hasta ese momento.
"Entramos con ?Monti?, había más espacios y tratamos de aprovecharlos. Insistimos varias veces, gambeteamos y pasamos, aunque no pudimos convertir", lamentó el estratega de Atlético, quien tuvo su chance habitual de gol. Fue tras un rebote y tapada posterior de Lucas Hoyos. Diego sacó un disparo de afuera del área que rompió el travesaño. En un abrir y cerrar de ojos, Atlético pasaba de víctima a victimario.
El remate a distancia, justamente, es algo que ha venido intentando desde hace bastante y todavía no ha podido concretar ese sueño de dimensiones lejanas. "Tengo mucha confianza de que este año va a entrar. Cada vez me estoy acercando más... Seguiré insistiendo", avisó el "Pensador". Haciendo memoria, los últimos partidos siempre tuvieron un disparo de lejos suyo y habrá que estar allí para cuando finalmente entre. Si es gol de Barrado, será justicia.