"Estas cosas sólo me pasan a mí", repite Lito Socolsky luego de relatar alguna de las increíbles anécdotas que le depararon las actividades que desarrolló. Pero hay una que se destaca entre las demás: su encuentro con un nazi que durante la Segunda Guerra Mundial cometió crímenes terribles.
"Criaba perros schnauzer, una raza que era poco conocida en los 70. Mi perra tuvo cachorros y, como no tenía a quién vendérselos, saqué un aviso en un diario alemán que se publicaba en el país. Me llamó una señora alemana desde Buenos Aires y yo viajé. Al llegar a la casa me atendió un señor que se puso a hablar en una media lengua sobre cosas de la guerra. Me pareció extraño. Tiempo después, todos los diarios publicaron que habían detenido a un criminal terrible, el ?carnicero de Riga?", recuerda Lito. Se trataba de Eduard Roschmann, quien se había ocultado en el país.