La noche avanza y la vereda ancha y arbolada comienza a quedarse sola. Casi todos los vecinos ya están dentro de sus casas (algunos se preparan para dormir y otros para salir, según la edad). Cada vez son menos los vehículos que meten ruido en Jujuy al 600; los reemplazan las ráfagas de viento enojadas que anuncian un posible chaparrón. En la cuadra sólo una puerta se abre y se cierra una y otra vez: el haz de luz blanca que sale del interior ilumina la escalera que da a la vereda cuando llega alguno de los miembros del círculo. Se reúnen allí para repetir el ritual que comenzó hace 20 años: el de compartir los secretos más profundos de la magia. Es jueves por la noche y, en barrio Sur la noche les pertenece a los magos.
A medida que van llegando al salón que se encuentra en el primer piso, los discípulos del gran Paco Rubio -a quien le adjudican el auge de la magia en Tucumán- se acomodan alrededor de una mesa blanca en la que, de a poco, empiezan a aparecer los vasos; algunos contienen agua, otros whisky. Néstor Bayard, David Sucar,Gastón Tannuré, Agustín Barrera Palou y Maximiliano González ("Magoo") detallan la increíble convención internacional de magos a la que algunos de ellos asistieron hace pocos días en Buenos Aires. Mientras tanto, esperan a otros dos integrantes del Círculo Mágico de Tucumán: al presidente, Miguel Angel Matas ("Doctor Matas), y a Néstor Rodríguez ("Neró").
Es posible que aquel que no haya concurrido a uno de estos encuentros espere una noche llena de misterio, de oscuridad y de secretos. Pero la reunión de los magos es totalmente diferente: hay risas, unos sandwichitos para picar, varias razones para brindar, gaseosas, anécdotas, bromas y, por supuesto, magia. "Esto no es un grupo raro ni nada parecido; simplemente somos amigos que nos juntamos una vez a la semana a hablar de lo que más nos interesa: la magia", explica Sucar, el anfitrión (la reunión se hace en su salón de fiestas infantiles).
El origen del Círculo está ligado de manera decisiva a Paco Rubio. "Él fue el padre de la magia en Tucumán; fue uno de los mejores de Argentina. Y las reuniones empezaron gracias al impulso que él les dio. Después de su muerte nosotros continuamos con su legado", aclara Tannuré.
El objetivo de los encuentros del Círculo Mágico son básicamente dos: cumplir con el ritual de alimentar la amistad alrededor de una mesa y compartir secretos mágicos, probar trucos y perfeccionar los conocimientos de este tipo de arte del cual algunos de ellos viven y que otros toman como hobby.
"Generalmente decimos: ?el jueves tenemos que traer trucos con, por ejemplo, cartas?. Entonces, se los mostramos a los compañeros, nos aconsejamos entre nosotros sobre cómo mejorarlos, aprendemos, nos sacamos dudas y, fundamentalmente, nos divertimos", asegura Barrera Palou, el abogado del grupo.
Y entre sandwichitos, copas, risas y naipes, la magia empieza a envolver la noche ventosa de barrio Sur.