Enfrentar a Lanús representaba para Boca una suerte de examen con cierto viso de rigurosidad. La paridad en el puntaje que había depositado en la cima a los dos equipos la fecha anterior le añadía otro condimento al duelo. El "granate", apegado al trato pulcro de la pelota con dos hombres de buena dinámica y aptitudes para generar juego ofensivo como Valeri y Camoranesi, sólo logró confundirlo durante los 10' de la etapa final. A partir de una mayor robustez en el desenvolvimiento colectivo en cada una de sus líneas y guiado por Riquelme en el manejo de los tiempos, el de Falcioni fue un equipo más práctico y profundo. Boca ha dejado de ser noticia por las internas y los rumores. Los resultados le sonríen, luce cada vez más eficaz y está solo en la punta. Como en los viejos y buenos tiempos.