El domingo llegará en un abrir y cerrar de ojos. Y para no quedar en off side, los candidatos calientan los motores y ultiman los detalles para lo que será la madre de todas las movilizaciones: las elecciones provinciales, donde estarán en juego 347 cargos ejecutivos y legislativos.

El objetivo es que la maquinara recolectora de votos funcione sin inconvenientes. Pero para que esto suceda, las piezas de este gigantesco engranaje deberán estar aceitadas y cada una deberá cumplir a rajatabla con su función.

Cuando se reinstauró la democracia en 1983, la vida en los partidos políticos comenzó a tener sentido y paulatinamente fueron apareciendo figuras fundamentales para el ecosistema partidario. El puntero político fue y es una pieza esencial para los más de 18.000 candidatos que el próximo fin de semana buscarán ser reelectos o acceder por primera vez a un cargo público electivo.

La movilización de gente y de vehículos el día de la votación es de suma importancia para los políticos, ya que muchos invierten, sólo ese día, mucha más plata que en toda la campaña electoral. Velar por la organización y el traslado de votantes es una tarea de mucha responsabilidad para un sólo puntero, más aún si se tiene en cuenta que más de 50.000 autos de alquiler serán contratados ese día para llevar gente a votar. Aparece aquí un nuevo actor en la jungla electoral: el "movilizador". Como un pastor con sus ovejas, este deberá controlar que cada taxi o auto alquilado traslade a votar a por lo menos 40 personas. El costo de este nuevo personaje que entra en escena varía de acuerdo a la estructura y capacidad financiera de cada candidato. El día de la elección, cada político deberá saber que tendrá que abonarle entre $ 150 y $ 200 pesos por cada auto que controle. Todo esto, sin contar los gastos en comida. Una vez culminada la jornada laboral, un movilizador estará en condiciones de llevarse a su casa entre $ 1.500 y $ 2.000, si es que controló, por lo menos, a unos diez vehículos.

Nuevos roles

Otro integrante del ecosistema territorial es el fiscal de mesa. Generalmente son vecinos que trabajan para algún puntero barrial o algún referente territorial. El monto destinado para los fiscales es similar: entre $ 150 y $ 200. El trabajo del fiscal partidario es tan importante como el del "movilizador", porque su responsabilidad radica en cuidar que el voto de su candidato sea contabilizado correctamente al momento del escrutinio provisorio.

Los fiscales y los movilizadores son figuras que aparecen en la base de la organización política-territorial. Muchos de ellos no forman parte de la vida partidaria de la agrupación y son contratados ad hoc para que se desempeñen durante el día de la votación. Quienes sí forman parte de una estructura fija son los referentes territoriales y los punteros políticos. Estos dependen directa o indirectamente del político que generalmente ya ostenta cargos ejecutivos o parlamentarios, sea en el ámbito municipal o provincial.

El referente territorial es un dirigente de una basta trayectoria y militancia en el partido. Generalmente, posee un contrato en el Estado. Manejan una pequeña estructura y cuenta con el aval del político para conceder planes sociales, entregar medicamentos y comandar la entrega de bolsones. Los punteros también son dirigentes de base pero con menor poder de influencia. La mayoría de los punteros percibe un plan social, el que se suele hacerse extensivo a varios integrantes de su familia.

Un viejo líder radical utilizó una vez el término "efectividades conducentes" para referirse a los aspectos materiales necesarios para llevar a cabo una empresa determinada. En la jungla electoral, las efectividades conducentes son el dinero mismo, y él éxito o no del trabajo parece depender directamente de la cantidad de plata que los candidatos estén dispuestos a invertir ese día.