¿Exilio en Sudáfrica? ¿O mejor en Venezuela? A Muammar al Gaddafi, que el 1 de septiembre cumplirá 42 años en el poder, se le agota el tiempo. Con la batalla por Trípoli en marcha tendrá que decidirse entre luchar hasta el final o salir por la puerta de atrás. Y las opciones están cada vez más definidas. No faltan los rumores. En Trípoli ya se daba por hecho que Gaddafi habría huido a Argelia, pero no es creíble. El dominical francés "Le Journal du Dimanche" se hace eco de otros rumores, que apuntan a que su mujer, su hija y nietos se marcharon a Túnez.

No se espera una confirmación oficial, como tampoco la hubo de las conversaciones secretas en la isla de Yerba. Allí se celebraron "negociaciones con interlocutores extranjeros". Además de los rebeldes libios, hubo representantes sudafricanos, venezolanos y qataríes, informó la revista francesa "Le Point". A pesar de que un mediador de la ONU, y el ex ministro de Asuntos Exteriores francés, Dominique de Villepin, estuvieron en Yerba, las partes negaron haber participado. El nuevo representante permanente de los insurgentes en París, Mansur Saif al Nasr, señaló sólo que "personalidades libias" hablaron sobre el futuro de su país. "¿Cómo va a quedarse en Libia después de todo lo que hizo? Esto queda por completo descartado", dijo Al Nasr. ¿Pero se marchará impunemente? "Eso es algo que tiene que decidir la Corte Penal Internacional (CPI)", opina Al Nasr.

¿Y a dónde irá Gaddafi? El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, hace tiempo que no menciona su iniciativa de que un grupo de "amigos de Gaddafi" busquen una solución al conflicto. Al inicio del conflicto, el país sudamericano era visto como un posible destino para el exilio, pero después fue desmentido. Aparentemente a la hora de la verdad los amigos de Gaddafi están más bien en Africa.

Sudáfrica, con su "diplomacia silenciosa", acogió a políticos proscritos, como haitiano Bertrand Aristide, que vivió con su familia durante años en Pretoria con los privilegios de un ministro y a costa de los contribuyentes antes de regresar a su país. La Unión Africana ya aseguró que no aplicará de forma automática las órdenes de la CPI. Sobre el presidente de Sudán, Omar al Bashir, pende una orden internacional de captura, pero el mandatario viajó sin problemas por varios países africanos, firmantes del CPI. También el ex dictador etíope Haile Mariam Mengistu vive lujosamente en Zimbabwe, a pesar de haber sido condenado.