Se acabó. Y de la peor manera. La temporada 2010/11 terminó siendo un suplicio para los jugadores, el cuerpo técnico, los hinchas y los dirigentes. Atlético cerró su participación del torneo con una nueva derrota. La frustración por cómo el "decano" quedó fuera de todo fue muy fuerte. La sensación del fracaso se respiró en todo el Monumental.
Y fue un fracaso porque no consiguió cumplir con el objetivo planteado: lograr el ascenso lo más rápido posible. Para eso formó un plantel numeroso y con nombres importantes. Pero cantidad no es calidad y el sueño se desvaneció rápidamente.
El equipo tuvo tres procesos en la temporada. El hincha se ilusionó con la campaña que realizó Enrique Hrabina. El final de 2010 encontró al "decano" al tope de la tabla y en la segunda parte se desinfló. En total, "Quique" dirigió al equipo 26 encuentros, consiguió 11 triunfos, seis empates y nueve derrotas.
La caída en el Monumental contra Gimnasia y Esgrima, de Jujuy por 3 a 0 provocó el cambio. La dupla Angel Guerrero-Ricardo Salomón tomó el equipo que logró un importante triunfo en Mar del Plata, contra Aldosivi, por 3 a 0. Ese día, todos soñaron con la recuperación.
Llegó Adrián Czonormaz y la alegría duró poco. Debutó con un triunfo contra Defensa y Justicia, pero hasta ahí nomás llegó. Bajo su conducción, los de 25 de Mayo y Chile disputaron 11 encuentros, de los cuales cosechó dos victorias -el clásico contra San Martín fue la más destacada-, tres empates y seis derrotas.
Mala campaña
Los números no mienten. La campaña no fue buena, como tampoco lo fueron las actuaciones de los integrantes del plantel que tuvieron altibajos. Ese fue el principal problema que debieron afrontar los entrenadores y que, evidentemente, no supieron encontrar la solución.
También se cometieron errores. Los directivos ya los anotaron y juran que no volverán a hacer lo mismo. Por ejemplo, no se dejarán llevar por las pretensiones de los entrenadores. No contratarán tres jugadores para ocupar el mismo puesto (Martín Pautasso, Mario Vallejo y Carlos Fondacaro, por ejemplo). Tampoco gastarán una fortuna por un jugador capricho del entrenador (Fabio Ramos). También le pedirán un poco de paciencia con los que llegan para que no se repita la historia de Pablo Vázquez. Se fue de Atlético porque no tuvo chances y con Quilmes, en Primera, marcó cinco tantos. Demasiado.
Y fue un fracaso porque no consiguió cumplir con el objetivo planteado: lograr el ascenso lo más rápido posible. Para eso formó un plantel numeroso y con nombres importantes. Pero cantidad no es calidad y el sueño se desvaneció rápidamente.
El equipo tuvo tres procesos en la temporada. El hincha se ilusionó con la campaña que realizó Enrique Hrabina. El final de 2010 encontró al "decano" al tope de la tabla y en la segunda parte se desinfló. En total, "Quique" dirigió al equipo 26 encuentros, consiguió 11 triunfos, seis empates y nueve derrotas.
La caída en el Monumental contra Gimnasia y Esgrima, de Jujuy por 3 a 0 provocó el cambio. La dupla Angel Guerrero-Ricardo Salomón tomó el equipo que logró un importante triunfo en Mar del Plata, contra Aldosivi, por 3 a 0. Ese día, todos soñaron con la recuperación.
Llegó Adrián Czonormaz y la alegría duró poco. Debutó con un triunfo contra Defensa y Justicia, pero hasta ahí nomás llegó. Bajo su conducción, los de 25 de Mayo y Chile disputaron 11 encuentros, de los cuales cosechó dos victorias -el clásico contra San Martín fue la más destacada-, tres empates y seis derrotas.
Mala campaña
Los números no mienten. La campaña no fue buena, como tampoco lo fueron las actuaciones de los integrantes del plantel que tuvieron altibajos. Ese fue el principal problema que debieron afrontar los entrenadores y que, evidentemente, no supieron encontrar la solución.
También se cometieron errores. Los directivos ya los anotaron y juran que no volverán a hacer lo mismo. Por ejemplo, no se dejarán llevar por las pretensiones de los entrenadores. No contratarán tres jugadores para ocupar el mismo puesto (Martín Pautasso, Mario Vallejo y Carlos Fondacaro, por ejemplo). Tampoco gastarán una fortuna por un jugador capricho del entrenador (Fabio Ramos). También le pedirán un poco de paciencia con los que llegan para que no se repita la historia de Pablo Vázquez. Se fue de Atlético porque no tuvo chances y con Quilmes, en Primera, marcó cinco tantos. Demasiado.