El maleficio no podía cortarse de otra manera. Emanuel Centurión lanzó el último fichín de la noche. La máquina Bangardino la recibió y el flipper comenzó a andar: ¡Pin! ¡Pum! ¡Pam! ¡Gol! La conquista significaba que el partido terminaba 2 a 1 a favor de San Martín sobre Gimnasia de Jujuy, que el "santo" cortaba una racha negativa ante su rival de 10 años sin poder ganarle y -lo más importante- que abandonaba, a último momento, la zona de la Promoción que nadie quiere jugar.

Durante el primer tiempo, el equipo de Pedro Damián Monzón dejó la calculadora y las tablas en el vestuario. Con lo que tenía apuró al huésped que se sorprendió con el recibimiento y hasta bien entrada la primera etapa no reaccionó.

Que la primera haya ido adentro colaboró con ese escenario. El córner de Nicolás Roldán fue indescifrable para la defensa jujeña, pero no para Nicolás Triviño. El mendocino capturó el rebote de un sólo sablazo que entró en la esquina inferior del arco del visitante. La ventaja era sorpresiva, aunque se justificaría más adelante.

¿Y el equipo revelación de la temporada? Seguía en el vestuario, al parecer. Los disparos de Facundo Oreja y Gabriel Bustos eran parte de un partido que cambió en el minuto 32. Pablo Lencina, por varios momentos inseguro, salió a cortar un centro de la peor manera y le dejó servida la chance del empate a Sergio Iuvalé (ex verdugo del "santo" en Primera) que remató desviado, casi sin oposición.

Desde allí, el "lobo" olió las falencias de su potencial víctima, afiló los dientes y salió a comérselo. Por supuesto que Bustos ayudó bastante cuando le entregó la pelota a Luna que asistió a Benedetto. Este la ubicó en el arco por arriba del uno "santo".

Crucial resultó ser la segunda amarilla y posterior expulsión de Luis Machado. Mariano González exageró en su fallo y terminó perjudicando al "lobo" que jugó todo el segundo tiempo atado. Esa etapa no ofreció mayores emociones hasta la jugada final. La relatada al principio. La misma que en otros partidos, no entraba. La que le permitió anoche a San Martín, dormir tranquilo.