El edificio parece la catedral del silencio. La tarde comienza a caer sobre la avenida y adentro del Complejo Sarmiento las penumbras hacen más tétrico el panorama. Pero por momentos se escuchan ruidos que sobresaltan: se trata de un grupo de personas que revuelven escombros y basura. El complejo provoca una mezcla de pena y de miedo. Lo que alguna vez fue un centro deportivo y social hoy es una estructura en ruinas. El techo prácticamente no existe, los vidrios de la fachada tampoco y, para colmo, los delincuentes lo utilizan como vía de escape después de atacar a los transeúntes. "Por acá es mejor no pasar; te sacan las bolsas del súper, el celular y la cartera", advierte una vecina que prefiere no decir su nombre. El predio le pertenece al Ministerio de la Producción de la Provincia y no están definidas las obras que se realizarán allí. Una opción es hacer un predio ferial.