Son apenas unos siete metros, pero alcanzan para obligar a los conductores a desviarse por Sarmiento al 1.300. La calle Santa Fe, en su intersección con Marco Avellaneda, está cortada por las vías del ferrocarril. Cuando se habla del cinturón de hierro de la ciudad casi todos piensan en las calles Córdoba y Mendoza, interrumpidas por los rieles y los durmientes. Pero este cinturón se extiende más allá y complica el paso en otros sectores. En los últimos años, al menos dos veces se anunció la apertura de esta intersección, pero nunca se concretó. En los alrededores de la vía hay escombros y basura. "Además, hay tan poco tránsito que los delincuentes se hacen la fiesta con los pocos que pasamos por acá", denunció Graciela Alderete. "Los terrenos son del Ferrocarril y ellos son muy reticentes a permitir el paso. De todos modos, estamos realizando las gestiones", afirmó Atilio Belloni.