Se desempeñó como masajista, albañil y plomero mientras estuvo en libertad. En 2007, cuando fue detenido como presunto coautor del crimen de José Luis Salas, participó en el coro de Villa Urquiza y dio clases de gimnasia a los reclusos. Esos son los vaivenes en la vida de Luis Piccinetti, quien mañana escuchará junto a la otra imputada, Silvia Raquel Lai (viuda de la víctima) la sentencia de boca de la sala IV de la Cámara Penal, María del Pilar Prieto, Horacio Lázaro Villalba y Marta Cavallotti.

Horas antes del veredicto, el dandy de Trancas habló con LA GACETA por teléfono sin disimular su enojo. "Me tengo que sacar la bronca de alguna manera", dijo, en alusión a su comprometedora situación procesal. Prometió, además, que mañana les dirá de todo a los jueces y que no va a bajar los brazos.

- ¿Cómo espera la sentencia?

- Esto es pan y vino, hermano. Al estilo romano. Escucháme, yo te voy a dar una carta el lunes (por mañana). Quiero que la publiqués tal cuál.

- ¿De qué habla esa carta?

- Habla de mí, de política, y transcribo una carta que ella (Silvia Raque Lai) me mandó. Desde 2007 que en este señor pueblo se está haciendo justicia cuando hay más hambre que perro chico. Parece ser que hoy la cárcel es para los pobres.

- ¿Por qué?

- Porque el hombre es un animal desgraciado por naturaleza y temperamento; la carga que menos soporta es la gratitud, a tal punto que perdona más fácilmente un bofetón que un beneficio. Vae Victis. Que proviene del latín y quiere decir "ay, de los vencidos". Es una frase de Montesquieu.

- ¿Pensás que se va a hacer justicia?

- ¿Justicia? ¿Qué significa "justicia" hoy en día? Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones.

- El perfil de personalidad que te hicieron dice que sos narcisista. ¿Qué opinás al respecto?

- Y lo soy como todo el mundo. La mayoría tratamos de agradar a los demás. Antes trabajaba 13 horas por día en el gimnasio porque me gustaba ayudar a la gente. Pero no quiero entrar en el talk show. Se está produciendo una evolución mediática hacia el drama.

- ¿Y las pruebas en tu contra?

- Esa mancuerna la podrían haber comprado en cualquier supermercado. No es la misma que figura en el expediente. Además, cómo pensás que voy a lavar una campera de cuero (según el expediente, esa prenda tenía sangre de la víctima y había sido lavada). Se plantaron muchas pruebas en mi contra.

- ¿Con qué intención?

- Al expediente me lo sé de memoria. No soy un tarado. El lunes (por mañana) les voy a decir de todo a los jueces. Si me juzgaban en Estados Unidos, no hubiese estado preso ni tres días.

- Pero te van a juzgar acá...

- Lo sé, y nos van a pegar con un caño el lunes. Estamos sentenciados desde el primer día. ¿O acaso pensás que voy a salir absuelto? Al haber narcotráfico detrás, no se quiere investigar.

- ¿Ya te diste por vencido?

- Voy a dar pelea. Acordate, el lunes (por mañana) explota Tucumán; explota Tribunales. Porque yo a la cárcel no tendría que ir. Se tiene que hacer justicia como sea. Yo no soy un asesino.

Piccinetti, el mismo que buscará relajarse en El Cadillal, pescando con un amigo, sabe que son horas clave. "Que Dios los bendiga a todos", pide antes de cortar.