Cambiaron el uniforme por la malla de baño, pero no el ámbito en el cual pasar el día. En verano, alrededor de 40 escuelas de toda la provincia (como la Justiniano Frías) se convierten en algo así como "el club del barrio", en el que hay pileta y acceso a las computadoras. "Aprenden jugando", afirma una coordinadora. Los chicos están entusiasmados con la opción.