Pipipipí... pipipí... pipipí. Suena el despertador. Una fecha tarde, pero suena al fin para Atlético y para Carlos Fondacaro. Se durmieron contra Ferro, pero anoche pusieron la cabeza bajo el agua helada, se calzaron gafas negras para ocultar algunas marcas de sábanas pegadas en la cara de la defensa y... lo sufrió Merlo.

Vaya casualidad: "Fonda" y Cristian Chávez olvidaron programar el reloj de su habitación y alteraron de prepo el inicio de su día. "Me concentro con el ?Negro? y se nos pasó lo del despertador. Y sí, nos dormimos", confesó el lateral. Para nada dormido estuvo en la cancha el petiso, que no dejó pasar a ningún hombre de Merlo y trabó todo lo que estaba destrabado en las piernas de los atacantes bonaerenses

El sacudón mañanero no parece haber tenido muchas consecuencias, salvo un desayuno a las apuradas y derechito al entrenamiento prepartido. Sin embargo, al consultar con el otro integrante de la habitación, la respuesta fue contundente. "¡Él se olvidó! Y encima me echa la culpa", despotrica Chávez, y le agrega una mala palabra que suele escucharse en Tucumán y en las sierras cordobesas.

Pero el protagonista de esta historia es Fondacaro, dueño del lateral y cada vez más firme entre los 11 de Atlético. Es que en el campo nadie lo madruga.