PALPALÁ.- Duele la derrota. También la goleada. Pero mucho más duele conocer las penurias que pasó el plantel de Concepción FC durante el viaje a Jujuy. Los problemas comenzaron antes de la partida. El plantel decidió jugar contra Zapla a pesar de la deuda salarial. Casi resignados, subieron a un micro que no reunía las condiciones mínimas para que se traslade un plantel que disputa una competencia nacional. La unidad, conocida como "limonero", tardó siete horas para llegar a destino. Ya en Jujuy descubrieron que no se habían reservado las habitaciones del hotel y salieron a buscar otro. El único disponible tenía sólo 10 camas y acomodaron otras para dormir. Ya eran casi las 4 del domingo cuando se instalaron y pudieron cenar. Las consecuencias se reflejaron en el campo.
"Terminamos como empezamos. Duele perder de esta forma porque habíamos encontrado regularidad en el juego en las últimas fechas. Así no se podía seguir. Era lógico que esto sucediera. No se puede viajar en estas condiciones. En el segundo tiempo caminábamos en la cancha. Este fue mi último partido. No voy a seguir", apuntó Ariel Barrionuevo.
Pero el capitán no es el único que tomó la decisión de alejarse. Antonio Ibáñez seguirá el mismo camino. "Estoy cansado de las mentiras de los dirigentes", enfatizó el delantero.