Un clásico sin ganadores deja esa extraña sensación de vacío. Mucho más si se juega sólo con una hinchada. ¿Alguien puede festejar un empate jugando de local? Difícil, casi imposible. Mucho menos cuando el que arriesgó siempre fue el anfitrión y su rival jugó pensando en el negocio del resultado por encima del espectáculo. Pero cuando la pelota es protagonista siempre hay detalles que sobresalen.
Nadie le puede quitar al "Monito" Miguel Fernández la felicidad de haber marcado un gol en su primer clásico oficial a nivel profesional. El joven atacante recibió una magnífica habilitación del uruguayo Daniel Pereira y definió con una enorme categoría cuando Lucas Ischuk intentó el achique.
Otro que se ganó los aplausos de los hinchas cuando se retiró del campo de juego con claras muestras de cansancio es Gustavo Ibáñez. El "Ratón", la gran apuesta de Carlos Roldán, jugó como en sus mejores tiempos. Corrió por los dos sectores. Desbordó y complicó a los defensores. Hace más de cuatro años, cuando se jugó por última vez un clásico por los puntos, el oriundo de San Pablo fue la figura. Por momentos parecía que el tiempo no había pasado para él.
El fútbol tucumano se revitalizó a partir de este clásico. Seis de sus protagonistas nacieron en la provincia. Todos defendieron la camiseta de San Martín. Cinco estuvieron desde el arranque -Serrano, Vera, Saavedra, Ibáñez y Fernández- y De Camilo ingresó en el segundo tiempo. Unos rindieron mejor que otros, pero todos cumplieron.
En lo individual, Pereira, en especial por lo que hizo en el primer tiempo, mostró temple para jugar un clásico. Cristian Chávez, una vez más, fue la carta ganadora del "decano". No sólo por el gol. También por entrega y aporte futbolístico, atributos que muchos de sus compañeros no mostraron en el campo de La Ciudadela.
El planteo de San Martín fue más ambicioso pero sigue sin ganar y esa es su gran deuda. Está cerca, pero no concreta. Roldán, fiel a su estilo, le dio orden al equipo y cortó los circuitos futbolísticos del rival. Un descuido defensivo le costó caro. Falló en un centro, principal arma ofensiva de Atlético, y así llegó el empate. Un resultado que le permite al "decano" seguir en la cima de las posiciones en forma transitoria. El punto tiene valor en un contexto general si la apuesta es a largo plazo y al final del camino se alcanza el objetivo que todos buscan en 25 de Mayo y Chile.