BUENOS AIRES.- Muchos pelotazos, escasas situaciones de gol y un juego muy cortado. A un partido como ese no le cabía otro resultado que un empate sin goles. Tigre y Racing protagonizaron un flojísimo encuentro y terminaron aburriendo a todos en Victoria.
Algunas apariciones de Pablo Lugüercio en la etapa inicial y un bombazo de Fernando Telechea que devolvió el travesaño en la parte complementaria fue lo mejor que hicieron los dos equipos.
En la primera parte el juego se cortó permanentemente por infracciones. Además, ambos conjuntos carecieron de creatividad para romper las dos líneas de cuatro que dispuso el rival. Otro déficit fue la escasa participación de los volantes en ataque, más preocupados por defender que por acompañar en ofensiva.
Racing salió con la idea de cederle el balón a Tigre para jugar de contragolpe y encontrar mal parado al equipo de Victoria. Por momentos lo consiguió, pero la falta de precisión de sus jugadores le impidió abrir el marcador.
En el complemento ninguno modificó su forma de jugar. Los entrenadores no arriesgaron y el encuentro se hizo intrascendente. Lo más destacable fue el apuntado violento remate de Telechea que se estrelló en el travesaño, jugada que pudo haber cambiado el desarrollo del partido.
Por su parte, Racing casi ni se acercó al arco de Ardente. Tampoco encontró fluidez ofensiva con el ingreso de Gabriel Hauche. El resultado fue justo por la mediocridad del juego. (DyN-Especial)