BUENOS AIRES.- "Conmovedor, no tengo palabras para expresar lo que me provoca la Selección argentina de básquet", escribió Emanuel Ginóbili, emocionado, por medio de la red Twitter. Allí comentó minuto a minuto el partido contra Brasil y sus twitts fuero seguidos por miles de fanáticos.

El bahiense les mandó un mensaje a los jugadores diciendo: "Una vez más, gracias", y puso en lo más alto a Luis Scola, a quien apostilló: "como diría un comediante famoso, tengo ganas de darte un abrazo Luifa, ¡qué jugador LPQLP!".

Ginóbili siguió el partido por TV desde Bahía Blanca. Tampoco se olvidó otras figuras. "Carlitos (Delfino), ?Pancho? Jasen (2 triples claves cuando se fueron a 6) y Fabri que se raspó con todos. Enormes todos!", señaló.

Asimismo hizo algunas consideraciones técnicas. "Barbosa ahora no va a defender a nadie. Hay que atacar por ahí un par de veces", o "importantísimo que Fabri no haga la 4ª (falta) rápido. En ataque que la tengan el 4 y el 10 lo más posible".

Aunque también en los minutos finales Ginóbili dejó aflorar sus nervios cuando escribió "faltan 4, ya me duele la panza", y también: "tengo ganas de escribir cosas pero me muerdo los dedos".

Por otra parte, calificó de vibrante y durísima a la primera mitad del partido y destacó la alta efectividad de los dos equipos.

También el líder de San Antonio Spurs le envió un saludo especial a Fabricio Oberto, que volvió al equipo, recuperado de la fuerte gastroenteritis que lo había marginado en la ronda preliminar. "¡Qué lindo es verte de nuevo con la 7!", escribió "Manu" en su seguidilla de mensajes en la popular red social, algunos de ellos mechados entre inglés y español.

En Estambul, el DT Sergio Hernández aseveró: "jugadores como Prigioni o Scola hacen mucho más fácil ser entrenador. En los últimos dos minutos hicieron muy bien el pick and roll, Brasil cambió tres veces la defensa, pero ellos lograron seis u ocho puntos seguidos". (Especial-NA)

No hubo forma

"Encontramos un jugador soberbio que se llama Luis Scola, no hubo forma de parar su juego ofensivo", admitió con la cabeza baja Rubén Magnano (foto), el técnico que dirigió a Brasil.