ESTAMBUL.- El gigantesco Luis Scola guió a la Selección nacional a una gran victoria sobre Brasil por 93 a 89. Fue otra hazaña de la "Generación dorada", que a pesar de las bajas -nada menos que "Manu" Ginóbili y "Chapu" Nocioni- sigue haciendo historia. Este éxito en el clásico ubicó al equipo de Sergio Hernández entre los ocho mejores del Mundial de Turquía, y con firmes chances de seguir avanzando.

Aún con altibajos Argentina jugó muy bien, sobre todo porque comenzó manejando el ritmo del partido, en el marco de un desarrollo con ofensivas muy certeras por ambos lados.

Scola y los tiros abiertos de Delfino (3-3 en triples en el inicio) sostuvieron al equipo. La Selección no podía escaparse a más de cuatro puntos porque en defensa sufría con Leandrinho, que con sus penetraciones complicaba y mantenía la paridad en el marcador. Por eso no sorprendió que el cuarto inicial terminara empatado en 25.

En el segundo parcial Argentina siguió controlando el partido, algo más afirmado en defensa, sobre todo con un sólido trabajo de Oberto sobre Splitter. Cuando el equipo se escapó por una ventaja máxima de 46-40, a 1?20" del final del primer tiempo, pareció que podría serenarse. Pero algunos errores propios y un par de dudas arbitrales dieron vuelta el tanteador. Brasil, liderado inesperadamente por el base Huertas (32 puntos, cuando traía 7 de promedio hasta aquí), pasó al frente y se fue al descanso largo ganando 48-46.

El comienzo del tercer segmento pareció vaticinar lo peor para Argentina: Brasil sacó la ventaja máxima de 53-46. Si embargo, la Selección reaccionó de la mejor manera, con consistencia defensiva.

Los últimos 10 minutos lo tuvieron todo: calidad, desnivel individual de los dos lados y una tremenda emoción. Se escapó Brasil 72-66 con dos triples de Leandrinho, pero igualó Argentina con dos bombazos de Jasen.

Un triple de Gutiérrez le dio el primer respiro al seleccionado (79-75). En ese momento apareció Scola, inmenso, sabio, preciso para tomar la responsabilidad anotadora sin fallos y así se construyó una ventaja casi decisiva de 91-86. Un triple forzado y desesperado de Huertas achicó la ventaja y le puso suspenso a la definición, que llegó con el festejo liberador. Es que la instancia y el rival lo ameritaban. (Especial-DyN)

Otra tarea portentosa

"Luifa", con sus 37 puntos, quebró el récord mundialista que había establecido Alberto Desimone, con 35 (Brasil 1963). Y brindó otra exhibición magistral en el clásico sudcontinental: 8/9 en libres, 1/1 en triples, 13/19 en dobles, nueve rebotes, tres asistencias, tres pérdidas y dos robos.