El tercer mandato es desgastante. Nunca una frase como esa fue tan inoportuna para un gobernante con la personalidad de José Alperovich. Le dolió en lo más profundo -podría decirse que también a su ego-, sobre todo porque el que lo dijo no fueron los dirigentes de la oposición, sino referentes de su propio entorno. Por eso no extraña que, fiel a su estilo, el gobernador de Tucumán reaccionara de la manera en que lo hizo: poniéndole fecha a las elecciones provinciales (28 de agosto de 2011) y nominando a su acompañante de fórmula (el ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur).

Alperovich se lanzó de lleno en la carrera por el tercer mandato, más allá de las interpretaciones jurídicas que se puedan efectuar sobre ese hecho. Ahora está inmerso en un proceso de confirmación de lealtades políticas e institucionales. Las encuestas que ordenó realizar en toda la provincia son parte de esa estrategia.

La Casa de Gobierno y sus alrededores son una usina de rumores. Allí se instaló la interna, en el mismo seno del oficialismo. Hay recelos con gente que, desde siempre, trabajó codo a codo con el mandatario pero que ahora ve la oportunidad de dar un paso más allá, hacia el protagonismo electoral, reconocen en la sede del Ejecutivo. No hay nombres, pero sí muchas conjeturas. A la senadora Beatriz Rojkés de Alperovich no le desagrada la idea de luchar por la gobernación. En 2011 o tal vez más adelante. Ese es un capítulo que el alperovichismo no lo puede cerrar. En este aspecto, en el oficialismo no están tan seguros acerca de repetir el plan que, a nivel nacional, tiene distintos nombres (Néstor o Cristina), pero un mismo apellido: Kirchner. José Alperovich se lanzó solo, con Manzur nuevamente en el rol de copiloto.

El gasto corriente
La de 2011 puede llegar a convertirse en la elección provincial más cara de la historia. Y esto encuentra explicación en el razonamiento que hizo uno de los referentes del alperovichismo cuando se le consultó acerca de cómo será la campaña electoral que se viene. "Lo nuestro no será clientelismo, sino gestión pura", puntualizó el allegado al gobernador.

Está claro que la gestión englobará eso que los políticos entienden como clientelismo. Estará dado por un Presupuesto que englobarán erogaciones anuales por unos $ 8.500 millones. Sí, el Poder Ejecutivo en el año de los comicios generales "invertirá" unos U$S 2.152 millones, con el tipo de cambio vigente.

En 2011, la actual gestión gastará $ 5.666,66 por habitante o $ 23 millones por día. Con esa plata, el oficialismo tiene asegurado el financiamiento electoral. Habrá cortes de cinta en obras que se inaugurarán desde Trancas hasta la sureña localidad de Rumi Punco y desde Tafí del Valle hasta Pampa Pozo, en el este provincial. De todas maneras, en el Gobierno insisten en un concepto: las elecciones generales son baratas para la provincia. El costo del movimiento electoral no puede llegar a superar los $ 10 millones, admiten. El que se jugará todas sus fichas será el kirchnerismo. Para el matrimonio presidencial, Tucumán es una de las provincias del mapa electoral con votos asegurados para la continuidad de la actual gestión. Seguirán lloviendo millones para ayudar al aliado político que ya se bajó de cualquier fórmula presidencial.

Juan Manzur seguirá ligado a los Kirchner. El ministro de Salud ya hizo amagues para volver a ocupar su rol de vicegobernador, cargo que seduce a muchos, pero que pertenece al licenciado funcionario que tiene injerencia directa en las decisiones del cuerpo parlamentario. "Vos te retirás por la puerta grande", le dijo Alperovich a su coequiper, que siente el frío santacruceño en sus espaldas y en su gestión. Nadie duda de que, si los Kirchner deciden sostenerlo en el gabinete, Manzur se quede en Buenos Aires, si el alperovichismo vuelve a imponerse en las elecciones. Claro que todo esto es futurología, como también lo es asegurar de que el vice regrese en diciembre.

Alperovich salvó el año. En septiembre ampliará el presupuesto porque de otra manera no se puede justificar tanta plata que recibió de la Nación. Tiene tres meses de gracia para cerrar 2010 sin déficit. Y aspira a que el gasto corriente (sueldos al día, reparto de fondos a los intendentes, obras, entre otros) haga el milagro del tercer mandato.