"Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad".Julio Verne (1828-1905).
Fue en la antigua Grecia donde, por primera vez, los hombres se dieron cuenta del origen imaginario de los grandes conceptos que estructuran la vida social. De este descubrimiento surgió la política, es decir, el cuestionamiento de las instituciones existentes y su sustitución por una acción colectiva deliberada. También surgió la filosofía, entendida como el cuestionamiento de las representaciones y significaciones instituidas y su sustitución por la actividadreflexiva del pensamiento.
La poesía y la espiritualidad indudablemente tienen su principio en la imaginación,ya que ambas son el cuestionamiento de la realidad percibida solamente por los sentidos y la razón, y que excluyen todo afecto o intuición.
En otras palabras, no existe el mundo objetivo indemne del sujeto que lo percibe, lo interpreta y lo "cuenta": sólo se puede hablar de historia humana o cósmica cuando hay un imaginario para decirlo y contarlo.
En su Figures du pensable, Cornelius Castoriadis precisa que es la imaginación lo que diferencia al hombre de los otros animales que, como es bien sabido, son capaces de pensar, de calcular y de recordar. "Los seres humanos se definen, ante todo, no por el hecho de razonar, sino por el hecho de que están dotados de imaginación", subraya el filósofo griego.
La imaginación se sitúa así en la raíz de lo humano: sociedades, instituciones, normas políticas y morales, la filosofía, las obras estéticas y lo que hoy nos dicen las ciencias, todo esto procede de la imaginación.
El imaginario social es un concepto creado por el propio Castoriadis, para designar las representaciones sociales encarnadas en sus instituciones.
De este reconocimiento de la imaginación se deriva una idea muy importante:los hombres y las sociedades pueden cambiar.
Si este imaginario no se conserva vivo, entonces ya no hay ninguna historia que contar, las instituciones caen en la esclerosis y el dogmatismo y su objetivación adquiere visos de absolutismo.Si el imaginario está congelado, detenido, entonces no hay creación posible y, en consecuencia, no hay democracia posible, no hay ciencias, arte ni poesía posibles.
De este modo, si el hombre está condenado a ser libre es porque está condenado a interpretar. Nada, ni en el mundo ni en los libros, tiene sentido a priori; es al hombre al que le corresponde darle sentido. Y es así como éste participa en el acto creador.
Comparto con Sartre cuando afirma que la existencia precede a la esencia: "el hombre, sin ningún apoyo y sin ninguna ayuda, está condenado en cada instante a inventar al hombre", escribió. Existir significa darse el ser en la decisión, en el proyecto, de modo que nuestroser es una actuación de la libertad.
Seamos, pues, y proyectemos nuestra imaginación en libertad.