La lucha contra los narcotraficantes no se termina nunca. Ellos se reinventan y siempre tienen "merca" para vender. ¿Cómo responder entonces al reclamo de mujeres que ven cómo, a diario, sus hijos se mueren? Muchos de esos chicos adictos salen a robar para comprar más droga y, "volados", son capaces hasta de matar. El peligro es doble. Sólo el 10% de las investigaciones que lleva adelante la Justicia Federal involucra a vendedores. Las madres de los adictos hacen trabajo policial. Siguen a los transas y los presionan, exponiendo su vida. Los jueces, con razón, exigen pruebas a los investigadores para ordenar detenciones. Los policías, obviamente, no pueden estar en todas partes, todo el tiempo. Y los transas se aprovechan de todo eso. Pero hay demasiadas vidas en juego.
Doble riesgo
Análisis.