El silencio es profundo. Simón, un labrador inquieto, va y viene entre los escombros, huele el aire, la tierra y el concreto que hay a su alrededor. Su nerviosismo es cada vez mayor y se contagia a quienes lo observan. De pronto, endurece sus músculos y comienza a ladrar con insistencia; encontró a la persona que está debajo de los escombros.
Esta situación se produjo ayer en el ex hospital militar, que se está junto a la Jefatura de Policía. Pero no se trata de una catástrofe; aunque parezca contradictorio, es una buena noticia: personal de distintos cuerpos de rescate del país, entre ellos de Tucumán, se están capacitando para integrar la Brigada Federal de Rescate Urbano (USAR, por sus siglas en inglés) según el protocolo de las Naciones Unidas. De esta manera, si se llegara a producir alguna catástrofe, estos hombres y mujeres estarán preparados para actuar adecuadamente.
El curso comenzó el lunes y terminará mañana (se harán otros en otras provincias antes de obtener la certificación de la ONU). Todas las tardes se realizan simulacros en el predio del ex hospital y, por la mañana, se dictan las clases teóricas en el Liceo Militar, donde están alojados los alumnos y los instructores (hay rescatistas de Jujuy, de Salta, de Córdoba, de Santiago del Estero, de Catamarca, de San Juan, de Río Negro, de Buenos Aires y de Tierra del Fuego). Están siendo capacitados por instructores de la Dirección Nacional de Protección Civil y supervisados por personal de la Cancillería. "Desde hace dos años se viene trabajando en la formación de estas brigadas en distintos puntos del país, especialmente en las zonas con riesgo sísmico", explica el director de Defensa Civil de la Provincia, Fernando Torres.
Martín Gómez Lizarrague se destaca del resto por su altura, su voz pausada y el pañuelo anaranjado que lleva en la cabeza. Pero él representa mucho más para el grupo de 75 personas que lo escuchan: fue rescatista en los terremotos de Perú, de Nicaragua y de El Salvador. Además, trabajó para la Media Luna Roja en Palestina durante la Segunda Intifada. Es uno de los instructores del curso. "Lo más importante de esto es que se están homogeneizando los procedimientos bajo lineamientos internacionales. De esa manera, no sólo vamos a poder actuar dentro de nuestro país, sino que también, al obtener la certificación de la ONU, podremos intervenir en otros países cuando se nos solicite ayuda", explica.
Además de la búsqueda canina (los animales pertenecen a la fundación tucumana Maskay 9, auxiliar de Defensa Civil), los rescatistas aprenden técnicas de uso de maquinaria, traslado de personas, rescates en altura y técnicas de búsqueda y de marcaje, entre otras cosas.
Después de Simón, le llega el turno a India. La perra corre de un lado al otro y tras algunos minutos de búsqueda encuentra al rescatista que está escondido debajo de los escombros. Los alumnos del curso observan en silencio. Es posible que estas técnicas les sirvan de mucho en el futuro, ya sea en el país o en cualquier lugar del mundo donde necesiten de su ayuda.