Un simple detalle lo cambia todo. El invierno trae consigo la rara oportunidad para los tucumanos de usar gorras, boinas y sombreros a su antojo. Se usan a rabiar, junto con bufandas, chales, capas, pashminas, pañuelos de seda y estolas de piel de todos los colores. La clave está en saber usarlos con creatividad.