Rumbo a Qatar 2022: un balón de última generación

Desde 1930, las pelotas del Mundial fueron cambiando y mejorando en diferentes aspectos. Al Rihal, la elegida para Qatar, entrega velocidad, consistencia y sobre todo precisión

GRAN VALOR. En las tiendas, se puede conseguir la versión Pro a $45.000. En tanto que la versión Club a $10.000. GRAN VALOR. En las tiendas, se puede conseguir la versión Pro a $45.000. En tanto que la versión Club a $10.000.
19 Septiembre 2022

Gonzalo Cabrera Terrazas

LG Deportiva

Cada vez que se acerca una nueva edición mundialista, empieza una serie de revelaciones que despiertan expectativa entre los aficionados al fútbol, entre ellas la de la pelota. Para Qatar, la elegida fue Al Rihla, que se traduce como “El viaje” en árabe. La inspiración de su diseño proviene de la cultura, arquitectura, embarcaciones icónicas y su bandera.

Sin embargo, si hay una característica que define a Al Rihla es la velocidad: según comentaron desde Adidas, será la pelota más rápida de la historia. Sin embargo, aunque en principio esto puede generar temor de ser un balón incontrolable -como lo fue Jabulani en Sudáfrica-, el fabricante alemán anticipó que no hay nada de qué preocuparse. Al Rihla fue largamente testeada en laboratorios que la sometieron a diferentes condiciones meteorológicas y de terreno, y el balón respondió de manera muy satisfactoria. Aseguran incluso que las sensaciones de los futbolistas que participaron de los ensayos fueron muy positivas.

Entonces, se trata de un esférico que no sacrifica precisión por velocidad. Esto gracias a dos factores clave:

- Uno es el “CRT-Core”, el corazón, está confeccionado para resistir los impactos y conservar la forma, el aire y la precisión de la pelota hasta en los partidos más intensos.

- La segunda clave es “Speedshell”, una cubierta de cuero de poliuretano texturizado con una novedosa forma con 20 paneles que mejora la precisión, la estabilidad y la rotación en el aire gracias a macro y microtexturas, así como al contrarrelieve de la superficie.

En Argentina se puede adquirir varias versiones de Al Rihla: la “Club” ($10.000), la “League” ($18.000), la “Competition” ($27.000) y la “Pro” ($45.000). En un país con el índice de inflación del nuestro, sobra aclarar que esos valores son al día de hoy.

Desde Francia 1998 en adelante, pasó a ser fundamental el diseño de las pelotas, los colores y las gráficas, entre otros. Para entender su evolución, es necesario conocer su historia y hacer un repaso de las más destacadas.

Modelos T/Tiento (1930): En la primera Copa del Mundo, no había un balón oficial y por ende, cada país usaba el suyo. Mientas que, en la final entre Argentina y Uruguay, ocurrió algo impensado: cada equipo quería jugar con su pelota. El local jugaba con un balón T y los argentinos con el balón Tiento, por eso se jugó cada tiempo con uno diferente. Eran muy similares en el fondo, en su interior llevaban vejiga animal que se inflaba, el cuero usado era duro y tenía costuras en la superficie muy riesgosas a la hora de realizar cabezazos.

Federale (1934): En el Mundial de Italia, se estableció por primera vez tener un balón oficial. Era de cuero con piezas rectangulares. Además, no llevaba costuras. Fue encargada a una empresa privada, socia de la Federación Italiana de Fútbol.

Allen (1938): llevaba piezas rectangulares de cuero, con la novedad de que la vejiga animal, fue reemplazada por una válvula para inflar con más facilidad.

Duplo T (1950): fue el primer balón más liviano de la historia. La pelota con la que se jugó la final es conservada en un museo de Estados Unidos.

Swiss (1954): tenía piezas de cuero en formas distintas a las rectangulares. Las costuras eran internas por primera vez y el color naranja llamó la atención.

Challenge (1966): balón de cuero de 25 paneles con piezas rectangulares. Lo fabricó la marca que hace las pelotas de tenis de Wimbledon. En la final se utilizó uno de color rojo con el que se anotó el polémico gol fantasma de Geoff Hurst ante Alemania.

Telstar (1970): Adidas comienza su relación con FIFA y crean el primer balón “clásico”. Era en blanco y negro para optimizar su imagen en televisión.

Tango (1978): mantuvo sus 32 paneles poligonales, pero el diseño creaba la ilusión de que había 12 círculos. Se le llamó así por el baile típico del Río de La Plata.

Azteca (1986): fue el primer balón de microfibra sintética y logró menor absorción del agua. El diseño rendía homenaje a la cultura mexicana.

Questra (1994): fue decorado basándose en la historia aeroespacial estadounidense.

Tricolore (1998): denominado así en referencia a los tres colores de la bandera del país anfitrión, Francia, su diseño mantenía la misma estructura del clásico modelo Tango pero con un avance crucial: un material compacto con microburbujas de gas, cerradas individualmente y muy resistentes, que mejoraban la precisión al distribuir de manera uniforme los impactos.

Fevernova (2002): Se acabaron las 12 circunferencias. El arte de la pelota era lo más importante. Por primera vez, se criticó a un balón por ser “demasiado liviano”.

Teamgeist (2006): fue el primer balón con paneles sellados. En ella, se colocaban los nombres de las selecciones, hora de partido, fecha y nombre del estadio.

Jabulani (2010): fue elegido como el peor balón de la historia del fútbol. Criticado por todos los arqueros por ser resbaladizo y con trayectoria imprevisible.

Brazuca (2014): tras la experiencia Jabulani, fue la pelota más probada de la historia. Por primera vez, el nombre lo pusieron los hinchas en una votación online.

Telstar (2018): el balón del último Mundial fue creado en tributo al balón de México 1970. Posee embalaje reciclable y tiene un chip de transmisión de datos de proximidad.

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