Los vecinos no creen en soluciones definitivas a las inundaciones del puente Central Córdoba

A pesar de la costumbre, no los deja de sorprender hasta dónde llega el agua.

“El agua llegó hasta el tope del malecón”, contó Patricia Alarcón y tomó esta foto, desde la vereda alta de la Avellaneda, para documentar una situación que padecen todos los años. El cartel de no avanzar en el medio del agua fue colocado por la municipalidad en febrero de 2017. la gaceta / fotos de paula cavanna “El agua llegó hasta el tope del malecón”, contó Patricia Alarcón y tomó esta foto, desde la vereda alta de la Avellaneda, para documentar una situación que padecen todos los años. El cartel de no avanzar en el medio del agua fue colocado por la municipalidad en febrero de 2017. la gaceta / fotos de paula cavanna
28 Enero 2022

Vecinos y comerciantes de los alrededores del puente Central Córdoba padecen todos los años las inundaciones. Cuentan que a menudo las tormentas son repentinas y la zona se inunda rápidamente. Esta situación les impide realizar sus actividades normalmente. Los vecinos se encuentran incomunicados y recluidos, sin la posibilidad de salir de sus hogares. Los comerciantes también se ven perjudicados debido a que con cada tormenta deben cancelar sus actividades y sus clientes no pueden ingresar a la zona. No sólo existe el riesgo de ser arrastrado por el agua y hundirse. En el puente confluyen los “ríos” en los que se convierten las calles, estas corrientes arrastran basura y alimañas. Los vecinos saben que después de la tormenta les queda la tarea de secar, limpiar, desinfectar y fumigar.

César Palavecino vive hace más de 20 años en un edificio sobre la 24 de Septiembre, cerca de la intersección Bernabé Aráoz. “Vemos este lugar lleno de agua al menos diez veces al año”, refiere. César cuenta que a pesar que los vecinos ya están acostumbrados a las constantes inundaciones de la zona, pero aún así no han perdido la capacidad de sorprenderse, puesto que cada vez el agua sube más. “Nunca dejamos de asombrarnos cada vez que llueve y se llena de agua. Para algunos puede ser atractivo el escenario. Nosotros no lo vemos así, lo sufrimos”, dijo.

TRAGEDIA. En 2015 un turista santacruceño murió ahogado. Fue sorprendido por la tormenta y el vehículo fue arrastrado por el agua. la gaceta / foto de hector peralta (archivo) TRAGEDIA. En 2015 un turista santacruceño murió ahogado. Fue sorprendido por la tormenta y el vehículo fue arrastrado por el agua. la gaceta / foto de hector peralta (archivo)

Para él, la solución no es fácil. “Parece ser que todo lo que se hace es en vano. Seguramente con mantenimiento preventivo y la limpieza de los desagües se pueda minimizar un poco la situación. Hay mucha basura en la calle que tapa los desagües”, afirmó.

Más allá de daños materiales, César resalta que lo peor de la situación es peligrosa para cualquier foráneo que no advierta el riesgo de circular por esas calles. “Hemos tenido la experiencia de lamentar la muerte de una persona que no conocía el lugar. Fue muy duro pensar que una persona puede perder la vida así”, lamentó. Cuenta, además, que el sistema que se colocó para señalizar ya no funciona y los carteles ya no prenden. “Cada vez que llueve esta zona queda muy afectada. Luego de la tormenta y cuando baja el agua, la Municipalidad no hace la limpieza. Queda todo lleno de barro que, cuando se seca, hay tierra por todos lados hasta una semana después”, aseguró.

Los vecinos no creen en soluciones definitivas a las inundaciones del puente Central Córdoba

“Hace 59 años que vivo acá, siempre se ha inundado y nunca le han encontrado solución a esto”, cuenta Patricia Alarcón, vecina de la zona. “Gracias a Dios, ahora no hay tragedias, antes entraban los vehículos, tenían imprudencia y entraban”, afirma Patricia y señala que ahora la municipalidad corta las calles que desembocan en el puente.

María Emilia Dimani es médica veterinaria y trabaja en una clínica en la esquina de Suipacha y 24 de Septiembre. Cuenta que con la tormenta del miércoles no se inundaron, pero el agua llegó hasta las escalinatas de la entrada. “Los clientes no vienen cuando empieza a llover. Todos saben que es una zona que se inunda y le tienen miedo”, afirmó.

EN DICIEMBRE DE 2016. En esta ocasión una familia de turistas de Buenos Aires fue rescatada por un policía. archivo EN DICIEMBRE DE 2016. En esta ocasión una familia de turistas de Buenos Aires fue rescatada por un policía. archivo

Sobre calle Bernabé Aráoz, a media cuadra de la intersección con 24 de Septiembre, se encuentra el estudio contable de Eduardo Flores. El contador señala que antes de las tormentas deben estacionar los autos en un lugar más alto. “Cuando vemos que se nubla, estacionamos los autos en las cuadras anteriores, sino acá es un desastre. Estamos hace 10 años y hemos visto varias inundaciones”, destacó.

Después de la tormenta, Constanza Haurigot y Ximena Cobo Daives están secando las colchonetas de la escuela de Pakua sobre l vereda de calle 24 de Septiembre al 1.100. “No es la primera vez que se inunda el local. La última vez nos llegaba el agua hasta la rodilla”, afirmó Ximena.

“Cuando vemos que la tormenta es muy fuerte, le avisamos a la gente que toma clases acá que esta zona tiene cierta facilidad para inundarse. Terminamos todo antes y preferimos que la gente se vaya a sus casas. Para que nadie pase ningún riesgo”, cuenta Constanza.

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