¡Todos en casa! Planes para hacer más llevaderas las vacaciones de tus hijos

Comer como un Masterchef, jugar a lavar el auto, hacer jardinería, salir a caminar o a pedalear y varias otras opciones para aprender a disfrutar del tiempo en familia.

06 Dic 2021

Recetas para niños

Cocinar con nuestros hijos es una de las experiencias más gratificantes que se pueda tener en una cocina. Además, representa una ocasión perfecta para pasar tiempo junto a ellos. Ahora que terminan las clases, qué mejor que dejar que nuestros pequeños ayudantes se pongan el delantal. La chef naturista Catalina Sánchez Ducca -propietaria de Cocinarte Estudio, donde da clases para grandes y chicos- nos propone, primero, un encantadorísimo helado de melón.

Para prepararlo, necesitamos medio melón; un vaso de yogurth natural; hielo a gusto y miel (en menores de dos años, no se recomienda endulzar con este producto). Licuar todos los ingredientes y volcar luego la preparación en moldes de helados. Congelarlos durante seis horas, de mínima. Para desmoldarlos, conviene pasarlos por agua. También se puede tomar como licuado. "Es fresco y rico y para todas las edades", acota Sánchez Ducca.

PARA COCINAR CON NIÑOS. Helena, la pequeña de Catalina Sánchez Ducca, saborea uno de los helados que acaba de preparar junto a su mamá. GENTILEZA CATALINA SANCHEZ DUCCA

Otro helado fantástico para los peques es el de banana y cacao. La única advertencia de la chef a LA GACETA es que se utilicen, preferentemente, moldes chatos en vez de verticales, para que resulte sencillo introducir un corazón de dulce de leche. ¿Los ingredientes? Banana madura; un pote de yogurth natural; dulce de leche y cacao puro (sin leche y sin azúcar). Para endulzar, se puede usar azúcar mascabo, stevia o miel. Se licúa todo y en caso de que se requiera líquido, para que se deslice adentro del aparato, se puede acudir a un poco de leche vegetal, de leche de vaca o de agua. Finalmente, se pasa la mezcla a los moldes individuales, se introduce en el centro una cucharita de dulce de leche y se lleva al frezzer.

UN HELADO DE BANANA Y CACAO. Esta receta se lleva todos los aplausos, por fácil y por rica. GENTILEZA CATALINA SANCHEZ DUCCA

El tercer bocadillo para disfrutar con los niños es un panquequito de avena. Esta preparación debe iniciarse la noche anterior, pues requiere que se deje en remojo una taza de avena tradicional por media de agua o de leche (vegetal o de vaca). Al otro día, se introduce la pasta en la licuadora y se añaden uno o dos huevos; una pizca de sal; una pizca de canela; una cucharita de polvo de hornear; media banana y mascabo, miel o algún endulzante, enumera la experta. Por último, se lleva a una plancha ("es importante que esté bien caliente") con ghee, aceite de coco o aceite de oliva. Se espera unos minutos y se da vuelta. "Se puede servir con dulce de leche agroecológico o con una mermelada, coco y frutos secos", apunta.

PANQUEQUES DE AVENA. Meter a los niños en la cocina puede resultar un programón en vacaciones. GENTILEZA CATALINA SANCHEZ DUCCA

Estas recetas están pensadas para que los chicos, una vez que las aprendan, puedan realizarlas solos o con sus amigos. Prácticamente no requieren cortes ni hornallas. Apuntan a que lleguen a ser relativamente autónomos en la cocina.

Juegos físicos y caseros

Como papá de tres niños, profesor de educación física y propietario de una colonia de vacaciones, Maximiliano Blanco les recomienda a los adultos que compren hilos encerados; canutillos; fideos con agujeros; lentejuelas; maquillaje artístico; etcétera. "Con esos elementos, los chicos pueden desarrollar su motricidad fina y su creatividad y bajar los niveles de ansiedad propios del encierro", explica.

Con respecto a los juegos físicos, el profesional reivindica los clásicos, como las escondidas, la mancha o el quemado, algunos de los cuales puedan jugarse entre papás e hijos puesto que no requieren demasiados participantes.

JUEGOS CON MASA. Paris, el hijo del profe Maximiliano Blanco, juega con masas en su sillita de comer. GENTILEZA MAXIMILIANO BLANCO

En tercer término sorprende con tareas hogareñas. ¿Quién diría que eso puede ser divertido? Pero sí: "una alternativa es la jardinería; a ellos les encanta experimentar con la tierra. Además de entretenerlos, los relaja. Lo hago a menudo con los míos y se mueren de ganas", relata. Otra opción es lavar el auto. "Aunque en el lavadero quede mejor, mis hijos se entusiasman con hacerlo ellos. Terminamos jugando con agua y detergente", cuenta en un tono divertido.

A la hora de inventar juegos para una tarde de lluvia, propone juntar llaves viejas y elegir una cerradura que se abra con una de ese manojo. "¡El que acierta, gana un premio!", exclama.

AL AGUA PATO. Los juegos de agua, en verano, son ineludibles. GENTILEZA MAXIMILIANO BLANCO

En cambio si se trata de día a pleno sol, el profesor menciona la posibilidad de alquilar un pelotero acuático para que el anfitrión invite a sus amigos. Y sino se quieren gastar dinero, los tachos de agua, las mangueras y las latas de leche en polvo agujereadas a modo de regaderas suenan a programón.

Juegos de mesa

Mariana Gray -una de las propietarias de una tienda de juguetes- dice que a partir de los tres años los chicos pueden iniciarse en los juegos de mesa. "Recomendamos juegos sencillos, con instrucciones fáciles, que sean por turnos para que cada participante tenga su tiempo para desarrollar la actividad", detalla. Además, sugiere que con un Memotec, por ejemplo, las primeras veces se juegue con menos piezas del total, así se adapta la dificultad de manera progresiva.

GENTILEZA MARIANA GRAY

A partir de los cinco años, aconseja buscar juegos más complejos (de asociación; con números; con colores; colaborativos o competitivos; de velocidad visual y hasta de deducciones lógicas, describe). Como ejemplos, nombra los siguientes: Enredados; ¿Lo ves?; Buscadores de Dinosaurios; Buscadores de Unicornios y El Señor Dix.

GENTILEZA MARIANA GRAY

A partir de los siete años -etapa en la que los niños cuentan con un mejor afianzamiento de la lectoescritura, observa Gray- es posible que jueguen tranquilamente al Pictionary. También la motricidad fina ha adquirido en estos momentos otro nivel de complejidad, lo que les permite jugar a un jenga cromático. Si se pretende un buen juego de mesa para departir en familia, la empresaria destaca un juego emocional y de autoexpresión: Super Viaje de Emociones.

GENTILEZA MARIANA GRAY

Desde los nueve años, rescata los juegos de ciencias, de química, de electrónica, entre otros. Finalmente, para los chicos de 11 años en adelante, sugiere divertimentos para aplicar la estrategia o la lógica; que impliquen armado de equipos o que tengan que ver con diálogos. En ese sentido, menciona un juego llamado Todo Sobre Mí ("es muy interesante en la preadolescencia"), concluye.

GENTILEZA MARIANA GRAY

Bicicleteadas

Sergio Salica, instructor de mountain bike, considera que el bike park, muy concurrido por los chicos de Yerba Buena, es ideal para todas las edades, porque cuenta con diferentes niveles de dificultades. "Es un circuito tranquilo y apto para todo público", valora el experto. Se encuentra en el camino entre las dos rotondas.

Caminatas

La Cascada del Río Noque, en San Javier, supone una experiencia de paz (para los grandes) y de diversión (para los niños). A lo largo de todo el recorrido, el caminante bordea un sinuoso y ruidoso río de montaña que culmina en una caída de agua de unos ocho metros de altura. Se trata de uno de los destinos más convocantes de los cerros tucumanos.

Debido a que la cascada se encuentra dentro del Parque Sierra de San Javier, propiedad de la Universidad Nacional de Tucumán, resulta frecuente la presencia de guardaparques universitarios en la zona, especialmente en el acceso, donde se cobra una entrada general.

Se recomienda llevar repelente para insectos, agua para hidratarse, algún refrigerio y zapatillas de trekking. "El salto de la cascada es hermoso. Refleja la belleza del lugar. Además, en todo el trayecto hay largas líneas de playas hacia los costados y lugares aptos para el acampe", destaca Rodolfo Salinas Collado, director administrativo y de gestión del parque. La dificultad es baja y se recorren entre 500 y 600 metros.  


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