Etiquetado frontal de alimentos: qué cosas dejaremos de ver para siempre en las góndolas - LA GACETA Tucumán

Etiquetado frontal de alimentos: qué cosas dejaremos de ver para siempre en las góndolas

Especialistas tucumanos opinan sobre la ley de Promoción de Alimentación Saludable que aprobó ayer Diputados.

28 Oct 2021

La Ley de Etiquetado Frontal de Advertencia (EFA) exige la obligatoriedad de rotular, de forma clara y explícita, los alimentos y bebidas, informando acerca de componentes críticos. Esa etiqueta -un octógono negro- debe estar ubicada en el frente del producto y su tamaño no puede ser menor al 5 % del envase. En el caso de los edulcorantes, el paquete tiene que contener una leyenda que advierta que no es recomendable su consumo en niños. El texto exceptúa de la colocación de la etiqueta al azúcar común, sal de mesa, aceites vegetales y frutos secos. Y se exige el cumplimiento de los valores máximos de azúcares, grasas saturadas, grasas totales y sodio. Esos serían los puntos principales del proyecto que, antenoche, se convirtió en ley en la Argentina.

"Esto nos ayudará a distinguir qué es un alimento, qué es un comestible y qué es un producto alimenticio". Laura Cordero, investigadora del Conicet.

En concreto, con esto se busca prevenir el sobrepeso y la obesidad. Según la Organización Panamericana de la Salud, en nuestro país los tres factores de riesgo más asociados a la mortalidad son la hipertensión, la hiperglucemia en ayunas y la obesidad. De hecho, la nuestra es la tercera nación de América Latina en cuanto al consumo de ultraprocesados. La pregunta es porqué era importante su aprobación. "La sanción ha sido un anhelo de las sociedades científicas durante mucho tiempo. Básicamente responde al derecho a una alimentación saludable y al derecho a la información sobre los alimentos que consumimos. Además -y sobre todo- protege a las infancias de ciertas estrategias de ventas que actúan en detrimento de su salud", explica a LA GACETA Laura Cordero, investigadora del Conicet, licenciada en nutrición, especialista en salud social y comunitaria, doctora en ciencias sociales y mamá.

- Concretamente, ¿el EFA va a proporcionar información sencilla y práctica en el punto de compra?

- Sí. Esto nos ayudará a distinguir qué es un alimento, qué es un comestible y qué es un producto alimenticio. Hoy, a veces uno supone que se le ofrece un alimento saludable porque el envase dice 'rico en fibras o fuente de...', pero en realidad puede contener demasiada azúcar, sodio o grasas saturadas. Las etiquetas nutricionales actuales son difíciles de interpretar. En adelante, los consumidores verán octógonos con frases como 'alto en azúcar' o 'exceso de sodio'.

"Para la comunidad médica en general, esta es una ley muy importante y muy celebrada". (Héctor Sale, presidente del Colegio Médico de Tucumán).

- ¿Se puede pensar en la necesidad de tener también un etiquetado ambiental? Es decir, la trazabilidad de los productos: de dónde vienen, cómo se producen, bajo qué condiciones, cómo afectan al planeta y, por ende, a nosotros.

- Sí. Se está trabajando e investigando al respecto. De hecho, la mirada sostenible de la alimentación ha cobrado vigencia debido a la pandemia. Los alimentos y sus formas de producción repercuten en el ambiente. Por ello, están surgiendo estudios pioneros donde se analiza la huella de carbono. Esta ley impactará positivamente en nuestra sociedad.

POLÉMICA. Mientras organizaciones de la salud celebran la ley de etiquetado, desde el sector industrial del NOA y del NEA salieron a cuestionarla. LA GACETA

Otro arista que destaca la doctora Cordero es que diversos organismos internacionales han apoyado e impulsado la sanción de esta norma, en su afán por cuidar la salud de los niños, principalmente. De hecho, la mitad de los chicos compra alimentos poco saludables tras ver sus publicidades. El dato surge de una investigación realizada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, más conocido como Unicef, sobre la exposición de niños, niñas y adolescentes de la Argentina al marketing digital. El informe se divulgó semanas atrás, mientras la Cámara de Diputados debatía el etiquetado.

"Modificar una actitud de una población lleva tiempo". (Luis Olaya, ex director de la carrera de especialización en nutrición de la Facultad de Medicina).

Según el estudio, nuestro país se ubica en el primer puesto de la región en sobrepeso en menores de cinco años. "La prevención de la obesidad en la infancia es crucial porque es la etapa en donde se construyen los hábitos. En nuestra provincia, esto no es un dato menor, teniendo en cuenta los índices de sobrepeso y obesidad y los graves perfiles de malnutrición de nuestros chicos, con una composición corporal baja en masa muscular y elevada en masa grasa", detalla la experta.

Ante este panorama y tras el debate en el Congreso, ¿qué cambios empezaríamos a ver de inmediato en las góndolas? El endocrinólogo Luis Olaya, ex director de la carrera de especialización en nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), explica que, además de los octógonos negros, en las estanterías de los supermercados no vamos a ver más dibujos, personajes, superhéroes o jugadores de fútbol en productos para niños. Algo que Disney implementa desde hace muchos años: si algo tiene más de cierta cantidad de azúcar, grasas saturadas o sodio, no aprueba las licencias de sus personajes para promocionar ese alimento. "La ley nos abrirá los ojos con la cantidad de azúcar oculta que tienen un montón de productos que a primera vista creíamos que eran sanos", declara.

No obstante, esa toma de consciencia no ocurrirá de un día para el otro, aclara, sino que se requerirá algunos años e incluso de un período de aprendizaje. Algo similar -ejemplifica- a lo que ha ocurrido con la campaña en contra del tabaco, que al cabo de una década o más ha comenzado a mostrar en cifras lo positivo de haber incorporado rótulos en los paquetes de cigarrillos. "Modificar una actitud de una población lleva tiempo", sentencia.

Además de los tiempos mencionados por Olaya, va a pasar medio año, a partir de la reglamentación, hasta que los productos empiecen a teñirse de los octógonos negros. Y la industria tendrá un plazo de dos años para terminar de adaptarse. Así las cosas, el héroe del alfajor El Capitán del Espacio, el conejo de Nesquik, el tigre de los cereales de Granix, entre un montón más, se volverán un recuerdo.

INFORMACIÓN. Diputados aprobó el proyecto de etiquetado frontal de alimentos. LA GACETA

"Para la comunidad médica en general, esta es una ley importante y celebrada. Apunta a la regulación de publicidad engañosa y revela cuáles son los alimentos ultraprocesados, responsables de la epidemia de obesidad", apunta el doctor Héctor Sale, presidente del Colegio Médico de Tucumán. "La declaración de cuáles son los alimentos con exceso de azúcar o sodio implica poner blanco sobre negro. Hoy, muchos padres favorecen la obesidad de sus hijos porque no saben qué es lo que compran. Estamos totalmente de acuerdo con políticas de educación para la prevención de enfermedades", añade.

Con esta norma, la Argentina se suma a más de 30 países que desde 2016 adoptaron leyes similares, entre ellos, Chile -pionero en la región- y Uruguay. Ahora aquí también, en un tiempo las legumbres y los pescados enlatados, por ejemplo, tendrán sello negro por su alto contenido de sodio. Ciertos yogures van a ser identificados como productos poco saludables por contener azúcar. Los quesos serán otros que estarán rotulados, porque su composición conlleva grasa. Sin embargo, la norma deja por fuera todos aquellos productos no envasados, como una docena de medialunas de panadería. Por ello, la doctora Cordero plantea, finalmente, que esta ley es una herramienta más, pero debe estar acompañada de otras políticas que promuevan una alimentación saludable.

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