Anastacio, de la cama del hospital al banco de Primera de Atlético - LA GACETA Tucumán

Anastacio, de la cama del hospital al banco de Primera de Atlético

El entrenador luchó para dirigir un partido como el de hoy.

17 Oct 2021 Por Carlos Leonardo Oardi
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MUCHO QUE HACER. Pese a que Anastacio disfrutó su primera semana dirigiendo a la Primera, tuvo que atender varios frentes de trabajo. [email protected]

Era la típica noche de invierno en Rosario, la del 29 de agosto de este año. Adentro de una de las habitaciones del hotel donde estaba alojada la Reserva de Atlético estaba mucho más agradable, pero no precisamente en la cama de Martín Anastacio. Era de madrugada y el entrenador del equipo B “decano” daba vueltas y vueltas, sin poder conciliar el sueño: un fuerte dolor de estómago no lo dejaba en paz. Al otro día, sus dirigidos jugaban ante Newell’s y aunque el sol terminó saliendo después de esa mala noche, no era precisamente una señal de su estado de salud. Por la mañana seguía sintiéndose mal y mientras sus jugadores se subieron al colectivo para ir a jugar su partido, él tuvo que subirse a un taxi acompañado por Sergio “Coco” Ramos, para visitar un sanatorio. El dolor abdominal era insoportable. Tras una mínima consulta, los médicos decidieron internarlo por algunas horas.

No ayudó en nada saber que sus muchachos, dirigidos por su ayudante Rubén Vega (también lo será hoy), perdían 0-2 al descanso. Mientras aguardaba los resultados de la resonancia que le habían practicado en la zona del dolor, habló por teléfono con Vega para discutir el desarrollo del partido y los cambios que el equipo necesitaba. En medio de toda esa situación, Anastacio estaba viendo el partido en vivo por YouTube. Increíblemente, las indicaciones desde la terapia común del sanatorio se escucharon fuerte y claro en el predio de Newell’s y el equipo dio vuelta el partido para terminar llevándose el triunfo por 3-2.

La larga introducción en forma de anécdota no parece tener que ver directamente con el partido que hoy jugará Atlético ante Argentinos desde las 15.45, pero en realidad sí lo tiene. Anastacio demostró en ese particular episodio la fortaleza y la inteligencia que lo llevaron a estar sentado en el banco de la Primera del “Decano”, tras la salida de Omar De Felippe. Aunque sea un interinato, aunque sea por un partido. Un solo hombre podía sentarse ahí hoy y ese será él.

El premio al esfuerzo

“Siento un orgullo tremendo. Esto es lo que siempre, lo que toda mi vida soñé y para lo que me vine preparando estos años”, le dijo Anastacio a LG Deportiva. Como él mismo lo dice, su preparación no sólo consistió en dirigir un partido desde un sanatorio. Anastacio viene haciendo bien las cosas desde hace mucho como para sumar una experiencia como entrenador de la Primera de Atlético. Quizás lo primero que hizo bien fue hacerse hincha de Atlético desde chico. Luego jugar en el club durante siete años (entre 1991 y 1998) mantener siempre vivo el sentimiento de amor y gratitud al club. “Yo me siento identificado con el club porque viví hermosos momentos y soy muy hincha”, aclaró.

La preparación técnica propiamente dicha también la hizo: con 49 años el entrenador más ganador de la Liga con cuatro títulos y dos de ellos con Atlético. “El desafío es muy grande y más para un técnico tucumano. Soñé con esto, pero sabiendo que tenía que trabajar muy duro para poder ocupar este lugar”, agregó.

Parte de ese trabajo ya pudo plasmarlo en su primera semana de entrenamientos al frente de un equipo de Primera división y hoy terminará de hacerlo. Cuando le preguntaron en agosto qué le había dicho a los chicos en ese entretiempo desde el sanatorio, no develo ninguna fórmula mágica. Simplemente, los retoques necesarios para dar vuelta el partido. Algo de eso es lo que intentará ahora. “En este corto tiempo que me toca estar quiero ser muy simple y darle la confianza al jugador de volver a creer en ellos”, manifestó. La cabeza también necesita volver a ganar, no es solo el equipo de fútbol. “Creo que esta semana hemos trabajado más en lo emocional”, incluso confesó el propio Anastacio

Presagio

Cuando finalmente le dieron el alta en Rosario, Anastacio fue recogido por sus propios jugadores en el sanatorio y todos juntos se fueron al aeropuerto. El viaje de vuelta encerró otra situación que quedaría colgando en la mente de varios y que ahora sale a relucir. Ese fin de semana hubo paro de colectivos y el club decidió contratar un charter para que viajen juntos la Primera y la Reserva. Tanto de ida como de vuelta, Anastacio pudo ver a los jugadores profesionales y alimentar ese sueño. Si había podido dirigir con el intestino dañado como demostraría la placa, cómo no poder dirigir un grupo de jugadores de fútbol. La Primera había ganado su partido ante la “Lepra” también. Curiosamente ese es el último del equipo y quizás si pensamos que todo sucede por algo, hoy esté todo dado para que el equipo vuelva a ganar.

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