Déficit de hormona de crecimiento: cuando el niño no crece lo que debería - LA GACETA Tucumán

Déficit de hormona de crecimiento: cuando el niño no crece lo que debería

La consulta más frecuente en endocrinología pediátrica es la baja talla. Este trastorno demora la pubertad y puede afectar la autoestima.

22 Sep 2021
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EL CASO MAS FAMOSO. A Lio Messi le diagnosticaron la patología en 1998, cuando tenía 9 años. FOTO TOMADA DE INFOBAE

"La baja talla es la consulta más frecuente en endocrinología pediátrica", dice la endocrinóloga infantil Cristina Bazán de Casella, jefa del Servicio de Endocrinología del Hospital Niños de Tucumán. "O la mamá o el papá se dieron cuenta de que su hijo es más pequeño que los compañeros del colegio o el pediatra hizo la derivación porque el niño se encuentra por debajo de los percentiles que le corresponden", relata a LA GACETA. Pero no se trata únicamente de medir unos centímetros más o menos. El déficit en la hormona del crecimiento (DGH) -tal, su nombre- no sólo ocasiona que los chicos no crezcan como las tablas dicen que deberían, si no que demora la pubertad y puede afectar la autoestima, debido a las burlas.

"Por lo general, esto se advierte en el inicio de la etapa escolar, entre los cuatro y seis años, cuando se hace la primera comparación con los pares, o en la pubertad, entre los 10 y los 13 años", añade la doctora en medicina y profesora de pediatría de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). Una vez hecho el diagnóstico, comienza una carrera para ganar esos centímetros anuales. Pero, sobre todo, para prevenir problemas cardiovasculares y del metabolismo a mediano y largo plazo. El tratamiento consiste en la aplicación de la hormona de crecimiento recombinante. Aunque cueste que un menor se acostumbre a vivir con inyecciones subcutáneas hasta que sus huesos se hayan cerrado, está demostrado que un inicio precoz de las inoculaciones favorece que alcance una talla adulta normal.

- ¿A qué se debe esta alteración?

SALUD Y NIÑOS. Puede presentarse de forma aislada o asociado a otras deficiencias hormonales. FOTO TOMADA DE BBMUNDO.COM

- El déficit de la hormona de crecimiento se produce cuando la glándula hipofisaria, que se encuentra en el cerebro, deja de producir la hormona en forma adecuada. Eso puede deberse a una alteración idiopática, que es cuando no se conoce la causa, o a la presencia de un tumor en la hipófisis o en el hipótalamo; por eso es importante que el paciente sea bien estudiado.

- ¿Es probable la existencia de otros problemas endocrinológicos?

- La deficiencia puede presentarse en forma aislada o puede ser múltiple, que es cuando está acompañada de alteraciones de otros sectores de la hipófisis, como el sector tirotrófico, que segrega una hormona que actúa sobre la tiroide; el sector gonadotrófico, que segrega una hormana que actúa sobre el ovario en la nena y el testículo en el varón; y el sector suprarenal, que puede acabar incidiendo en la segregación del cortisol, una hormona imprescindible para la vida.

- ¿Cómo se identifica este trastorno?

- Tanto la deficiencia de hormona de crecimiento aislada como la asociada a las otras deficiencias se diagnostican, primero, porque el niño tiene un retraso en la talla. Por lo general, los padres se dan cuenta de que su hijo no crece en forma adecuada, no pasa al número siguiente del calzado o no cambia sus dientes en la edad oportuna. De hecho, en la mayoría de los casos puede ir acompañada de alteraciones en la maduración de los huesos y alteraciones en la maduración dentaria. Además, puede producirse una acumulación de grasa en el abdomen (la hormona de crecimiento es lipolítica). Entonces, se ven nenes y nenas delgados pero con grasa abdominal. También pueden tener las manos y los pies pequeños; el cabello escaso, ralo o finito; la piel seca; el maxilar inferior muy delgado; constipación y retardo pubertal.

Desde el inicio de la adolescencia hasta la etapa de adulto los chicos pueden crecer de 25 a 30 centímetros y las chicas de 23 a 27 centímetros. Durante la etapa de máxima velocidad de crecimiento, conocida como el estirón puberal, los varones crecen de seis a 13 centímetros y las nenas de cinco a 13 centímetros. "Si un niño o niña tiene deficiencia de crecimiento durante la fase de estirón puberal, no realizaría dicho estirón. La manifestación clínica más característica es el fracaso de crecimiento, que se vuelve muy evidente en la pubertad, justamente. Estos niños, además de crecer mal, retardan su desarrollo. En el caso de las nenas, se hace lenta la aparición del botón mamario y de la menstruación. En los varones, es lenta la aparición del tamaño testicular agrandado", explica la doctora.

- ¿Existe una prevalencia por sexo?

- El retardo se verifica tanto en el sexo masculino como en el femenino. Sin embargo, algunas insuficiencias se ven más en las mujeres que en los varones. Otras, como tumores en la hipófisis, son más comunes en los varones. Por ello, en los nenes siempre hay que descartar una patología orgánica a través de una resonancia nuclear.

El caso más famoso de esta patología lo representa, quizás, Lionel Messi, el futbolista argentino que a los nueve años medía 1,27 metros. Hoy, ostenta 1,69 metros de altura. "Si el diagnóstico es temprano, el caso entra en los carriles de crecimiento normales", apunta Bazán de Casella. Desgraciadamente, la deficiencia no siempre es advertida o tratada, pese a que complica diferentes aspectos de la vida, como la inserción escolar, deportiva y laboral. "Incide en cualquier relación social. Por eso, la detección temprana se vuelve esencial -dice la médica-. Los niños no tratados, cuando son adultos, quedan con una discapacidad de talla. Para ellos se vuelve dificultoso desde hacer un trámite en un banco hasta subir a un ómnibus".

La glándula pituitaria situada en la base del cerebro es la responsable no solo de la hormona del crecimiento, sino también del metabolismo de grasas y azúcares y de la formación de proteínas y células óseas. "De ahí que los endocrinólogos pidan una radiografía de mano para determinar el retraso en la maduración ósea", concluye la especialista. Desde los años 50 en adelante, el tratamiento consistía en extraer hormona del crecimiento de la hipófisis de cadáveres e inyectarla a los pacientes. Pero desde fines de 1980 esta técnica fue sustituida por una hormona biosintética que tiene la misma eficacia. Las obras sociales y medicinas prepagas cubren el tratamiento, debido a que se encuentra contemplado dentro del Plan Médico Obligatorio. Los niños sin obra social son atendidos por el Ministerio de Salud de la Nación.

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