El análisis de Jorge Asís: "la peste oculta la podredumbre y la declinación" - LA GACETA Tucumán

El análisis de Jorge Asís: "la peste oculta la podredumbre y la declinación"

Gracias al virus pasa inadvertido el Informe de la Comisión Bicameral de Inteligencia.

29 Abr 2021
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Escribe Carolina Mantegari

Especial, para JorgeAsisDigital.com

1- El odio como requiebro

Comunicadores sensibles se alarmaron porque Alberto Fernández, El Poeta Impopular -presidente del gobierno de La Doctora-, dijo que Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, actuó movilizado por el “odio”.

Fue por no haber concluido un conjunto de casas populares.

Aludir al “odio”, aquí, resulta enternecedor. Asoma como un requiebro.

Si se compara con el contenido del “Informe de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia”.

Informe que mantiene un clavado destino de canasto. De olvido abrupto. Programado.

Por la macabra contabilidad de muertos. Por el torneo agotado de camas de terapia intensiva. Por la ofensiva hegemónica del oxígeno para los respiradores.

O por la falta de vacunas que coincide con el endiosamiento de Pfizer.

La peste oculta el marco espeso de podredumbre y declinación que cubre, con un manto trivial, la relación política entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio.

El estado virtual de beligerancia permanente entre el oficialismo y la oposición.

El peronismo que gobierna, en su cepa kirchnerista, y el contradictor de la cepa macrista. que condujo el Tercer Gobierno Radical, entre 2015 y 2019.

Donde -según el Informe Bicameral- se construyó “un Estado Mafioso”.

Consecuencia del lawfare. Anglicismo que suple el fenómeno tratado en el portal como “La Mafia del Bien” (Editó Sudamericana).

La peste oculta la podredumbre y la declinaciónAcción planificada de la Política con la Justicia y los Medios Hegemónicos. Instrumentados a través del Servicio de Inteligencia.

Confabulados contra el Mal, o sea el populismo, la corrupción, la porquería.

2- Catálogo de delitos imaginarios

La Comisión Bicameral la preside el diputado Leopoldo Moreau, El Marciano.

Militante de sólida formación y convicciones flexibles. Lució su verba durante la cepa superior del radicalismo. Con Raúl Alfonsín, El Providencial.

Hoy Moreau despliega sus virtudes en la coalición de amplio espectro que conduce La Doctora.

El Informe parlamentario de referencia fue categóricamente descalificado por el encantador Martín Etchevers, presidente de ADEPA.

Asociación de Entidades Periodísticas de la Argentina. Clásico organismo que forma parte del inventario de Clarín.

Y por Joaquín Morales Solá, columnista canónico de La Nación, que considera al “informe” una “fantasía”.

Como si se tratara de un catálogo de delitos imaginarios, presentado con el propósito de conseguir la impunidad de La Doctora.

La cuestión es que las 383 páginas pasan sospechosamente inadvertidas. Gracias, en gran parte, a la peste. Atenúa el escándalo de sus efectos.

Durante casi un año, la Comisión Bicameral concentró a senadores y diputados del oficialismo, especialmente interesados en el esclarecimiento de las barbaridades cometidas por el “espionaje ilegal”.

Y por senadores y diputados de la oposición. Los que, acaso por recato, compusieron un dictamen en minoría, con críticas menores, que convalida lo terriblemente suscripto en el Informe.

Fue presentado en conferencia de prensa, en la sala Delia Parodi, ante un marco solemne de indiferencia general.

3- Excursión por la patología

Desfila el intento trunco de atentado a José Luis Vila, funcionario del Ministerio de Defensa que comandaba Oscar Aguad, El Milico.

Trataron de obsequiarle un “caño” en un domicilio donde Vila ya no residía. Aparte de precariedad, los espías exhibieron la portación de mala información (menos que un atentado, un burdo mensaje).

Vila había cometido el error de creerse en condiciones de ocupar el cargo escriturado para el escribano Arribas, entonces Señor 5. Secretario de la Agencia Federal de Inteligencia, AFI.

Hoy Arribas es uno de los problemas prioritarios que el Ángel Exterminador debe resolver (el escribano no puede salir del país y tiene a su familia en Brasil).

Desfila también el espionaje inexplicable hacia los familiares del ARA San Juan. El submarino que se les perdió en el mar.

O las tropelías infantiles de las extensiones de la inteligencia profesional. Abría sucursales en el AMBA, como si fuera Garbarino.

En Haedo, La Matanza, San Martín, sucursales transformadas en pequeñas AFIS paralelas que deparaban changuitas a policías retirados.

El pretexto superior de luchar contra los traficantes de droga, y los armadores de destituciones, convirtieron a las sucursales en otro de los errores de la gobernación.

Concluyeron con el espionaje inútil a la señora gobernadora. Y hasta al Ministro de Seguridad. Duro diputado que integra la Comisión Bicameral. Debió indagar en quienes lo espiaban.

Es que debían cuidarse de los propios. Nada sorprendente.

Un desfile de modelos. Hay que tener muchos deseos de espiar para «caminar» a Diego Santilli, El Bermellón.

O los alrededores de la residencia de Emilio Monzó, El Diseñador. O a tantos señores previsibles como el café de la mañana.

Perderse en las decenas de testimonios del Informe es la mejor forma de invitar a una excursión por la patología.

Las ambientaciones del Instituto Patria deparan deseos de invertir en la producción de una serie disparatada para Netflix.

Con el Espía del Zapato como figura principal.

Un James Bond de paspartú que solía fotografiarse como si fuera el Bond natural. Con el zapato como celular.

Con la contagiosa alegría de saber que su pertenencia era compartida entre la Señora 8 y la señora Ministra de Seguridad, gran consumidora de “carne podrida” (hoy reluce con la ferocidad de una Halcona).

Las páginas de esta novela parlamentaria reciben el beneficio de la negación.

Exhibe la declinación del litigio político, como del judicial. O los diferendos menores entre periodistas que aceptan, sin mayor culpa, participar de una corporación.

El marco espeso de la caída y calidad de valores tienta a recrear -a partir de límites morales- un gobierno fundacional que signe las claves para la convivencia.

Que haga -casi- todo de nuevo, porque el presente viene mal de fábrica, de origen. Se encuentra agravado por la mala praxis y el vale todo.

Más que la Justicia, reconstruir la credibilidad de la “clase política” (sumatoria de “buscapinas” que se gana la vida con este oficio).

4- La AFI, una ONG

Al margen de las conclusiones voluntarias del Informe se impone también fundar una verdadera inteligencia profesional.

Instrumento que el Poder Ejecutivo necesita, para evitar la magnitud de sus chambonadas.

Por su “mala información” el presidente se transforma en un activo consumidor de errores.

La Inteligencia Profesional es siempre lo que un presidente quiere que sea:

Una Caja de Crédito, un manantial para distribuir sobresueldos, una oportunidad para robar sin riesgos, una superproducción de buchones.

Pero tal vez pueda servir para que el presidente no se vuelva a empantanar en otro Vicentín (es donde comenzó su “Cuesta abajo”, tango de Gardel y Lepera, no cantado por Lito Nebbia).

Para que no “se hable encima” con tanta frecuencia y facilidad.

Hoy la AFI del Poeta Impopular mantiene el rigor admirable de un inofensivo Organismo no Gubernamental.

Es una ONG interesada en los dilemas del lenguaje inclusivo y los rigores del feminismo, y de ningún modo en los conjeturales focos de conflicto, “fantasiosos” e “imaginarios”.

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