Adiós a Gaspar Risco Fernández, pensador imprescindible del NOA - LA GACETA Tucumán

Adiós a Gaspar Risco Fernández, pensador imprescindible del NOA

A los 87 años falleció el pensador, docente, teólogo y gran hacedor de la cultura. Su aporte fue fundamental para pensar el norte como un sistema cultural con características propias.

19 Abr 2021 Por Julio Marengo
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PASIÓN Y LUCIDEZ. Gaspar Risco Fernández dedicó su vida al estudio de la filosofía y de la cultura local.

“El legado de Gaspar Risco Fernández es haber desarrollado un sistema filosófico en el que dialogan distintas tradiciones. En su sistema se entrecruzan la perspectiva cultural regional del noroeste argentino, la teología de Santo Tomás de Aquino y la interpretación del cine de Ingmar Bergman”, sintetiza Susana Herrero, docente de Filosofía y autora de la tesis “Pensar desde el NOA: Bernardo Canal Feijoo, Orestes Di lullo y Gaspar Risco Fernández. Problemas y perspectivas”.

Con gran pesar fue despedido ayer Gaspar Risco Fernández, uno de los exponentes fundamentales de la intelectualidad tucumana, de la región y del país. Falleció a los 87 años, dejando en su camino un incansable recorrido en el que intentó delinear los contornos de la identidad norteña y su relación siempre compleja con la tradición nacional.

“La suya es una propuesta para entender las dinámicas culturales, especialmente la de nuestra región, atravesada por una diversidad invisibilizada en los discursos hegemónicos nacionales”, apunta Herrero.

“Es el creador del NOA cultural, una definición que ahora la decimos así, rápidamente, pero que no siempre estuvo así de claro. Es por eso que la llama que ha encendido este pensador ha prendido no sólo en Tucumán y en nuestra región, sino también en otras provincias como Córdoba o las del Litoral”, establece Ramón Eduardo Ruiz Pesce, docente, discípulo y autor de un libro homenaje al fallecido filósofo tucumano.

Risco Fernández se graduó con honores como licenciado en Filosofía por la Universidad Pontificia de La Salamanca en 1953 y licenciado en Teología, por la misma casa en 1956. Había ejercido la docencia en los ámbitos de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino y de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), cuyas autoridades lo habían honrado con el título de Profesor Emérito en 2005, por ser considerado un maestro de distintas generaciones.

Entre 1966 y 1971 presidió el Consejo Provincial de Difusión Cultural, precursor del actual Ente Cultural, desde el cual promovió la formación del “NOA cultural”. “Esto significa (entender) el NOA como el macrocuerpo regional forjador del entramado cultural en el que vivimos, nos movemos y somos. Cada vez que hoy se nombra el NOA se está mentando, muchas veces sin saberlo ni reconocerlo, a esa creación de Risco”, había dicho Ruiz Pesce en una entrevista concedida a LA GACETA en julio del año pasado.

Docente medievalista

En los pasillos de Filosofía y Letras será recordado, entre incontables aportes, por haber fundado la cátedra de Filosofía Medieval. “Lo conocí en dos momentos distintos. Primero cuando estudié Filosofía, la materia Filosofía Medieval era de Gaspar Risco. Recuerdo que éramos tres alumnos, teníamos clases por la tarde, sin horario de finalización: era su pasión la que marcaba el ritmo de la clase. Un verdadero erudito, pero profundamente humano a la vez”, dice Fabiola Orquera, investigadora del Instituto de Investigación sobre el Lenguaje y la Cultura (Invelec) - Conicet.

Perseguido por las dictaduras de Juan Carlos Onganía (1966-1970) y la del posterior autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), Risco Fernández estuvo obligado a vivir en el exilio. “En un segundo momento me reencuentro con él por una entrevista, luego de su exilio. Ahí me contó todos los pormenores de lo que fue su misión de acercar el pensamiento de Paulo Freire (pedagogo brasileño) a los trabajadores azucareros tucumanos. Él era de la idea de que la filosofía no era privativa de los intelectuales y de los estudiosos. Para Gaspar la filosofía no era una actividad profesional, sino una manera de estar en el mundo. Y era profundamente democrático”, agrega Orquera.

“Risco Fernández no era sólo el teólogo y el medievalista, sino que tenía un profundo compromiso con el vínculo del pensar europeo y lo local. Cuando vuelve del exilio, se concentra en el NOA Cultural, un espacio común en cuanto a los orígenes profundos de la región, algo que había sido interrumpido por los distintos procesos históricos del país”, aporta la investigadora.

“Cuando trato de ser docente, Gaspar no deja de ser mi modelo. Por la pasión y por el respeto. Para el no había pregunta intrascendente. Sacaba respuestas que hasta nos hacían creer que habíamos hecho una gran pregunta. Siempre sigo aprendiendo de Gaspar Risco. Si tuve un formador en mi vida, fue ese hombre brillante y apasionado”, lo celebra la socióloga Ana Teresa Martínez, docente de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, miembro de la Red de Estudios Interdisciplinarios en Culturas y Regiones (Reicre) e investigadora de Conicet.

Pasión por el cine

Entre 1978 y 1983 -lapso durante el cual había sido dejado cesante por la dictadura militar- Risco Fernández se dedicó al estudio de la obra del cineasta sueco Ingmar Bergman, sobre la que escribió un libro.

“Gaspar veía el cine como una vía de comunicación privilegiada, porque manifiesta la expresión de la totalidad, es un lenguaje que no se reduce a lo alfabético. Consideraba que ver al ser humano representado en la pantalla, puede llegar a conmover de una manera singular”, explica Susana Herrera.

Como hombre de pensamiento pero también de acción, Risco Fernández promovió el “cineclubismo” en Tucumán, fundando los primeros cineclubs locales cuando aún no existían.

Entre sus vastas publicaciones se destacan Cultura y Región (CER, 1991), Cultura y Doctrina Social de la Iglesia (Ediciones UCSE, 1992), Papeles para una Teología de la Comunicación (Ediciones UCSE, 1995), y Ernst Ingmar Bergman: una aproximación filosófico teológica a su mundo iconográfico, (Alción, 2014).

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