Las salas de cine tucumanas reabren esta tarde - LA GACETA Tucumán

Las salas de cine tucumanas reabren esta tarde

Con ellas se recrea el ritual de ver una película en pantalla grande fuera de casa. Testimonios de cinéfilos tucumanos que esperan ansiosos.

04 Mar 2021 Por Fabio Ladetto

La luz empieza lentamente a apagarse; ruge un león o un pico montañoso es coronado de estrellas. Alguien famoso está de espaldas y al girar, un primerísimo primer plano permite identificarlo, mientras la música envuelve el espacio y los títulos copan la pantalla grande.

Vuelve el cine a su territorio natural, del que es dueño. Reabren las salas en Tucumán (no todas, pero sí la mayoría) y los cinéfilos rompen su abstinencia de prácticamente un año empujados al sillón de cada casa. Regresa un ritual que implica una determinada apropiación estética del hecho artístico, que no puede reemplazarse por ver películas en la televisión y, mucho menos, en computadoras o celulares (atrocidad si las hay, al sentir de los fanáticos). No es casualidad, entonces, que la doctora en letras Carmen Perilli defina al cine como “una fábrica de sueños”, los que comienzan (como se sabe) cuando las luces se apagan.

A DISTANCIA. Hay marcas para aguardar los turnos de comprar entradas e ingresar.

El cadete de las latas

Miembro de la legión de quienes extrañan las salas a oscuras, Guillermo Rubino le dice a LA GACETA que ya está haciendo cola para comprar su entrada. “Estaba esperando la noticia; no puedo recordar la última vez que fui ni qué ví, debe haber sido en enero o en febrero del año pasado. Desde entonces, aguardé este día porque extraño la magia de ese lugar”, sostiene.

Su vida estuvo vinculada al séptimo arte desde su niñez: “en la década del 60, mi padre tenía la concesión del cine al aire libre en el club Central Córdoba (donde ahora es el microestadio), con sillas de lata. Al principio, la tela se recogía diariamente y cuando había viento, debíamos ponernos en cada costado para tensarla y que no se mueva esa pantalla improvisada, pero luego se hizo cinemascope. Se estrenó el lugar con ‘Sangre y arena’. También fui el cadete que llevaba los rollos a las apuradas a otras salas, cuando hacíamos canjes de películas”. Por ello, no sorprende que para él, “la salida al cine es más importante que ir a cenar o a un baile”.

INHABILITADAS. Sólo se podrá ocupar el 30% de la capacidad de cada espacio.

Periodista deportivo, locutor y animador, se define como un apasionado del cine. “No se puede ver, imaginar o disfrutar una historia si no es dentro de una sala, donde vivo el mejor momento del día. Me distiendo, pienso en otra cosa y gozo del despliegue técnico y de las actuaciones en todos los filmes, lo que no ocurre en otros espacios que no sea el cine”, afirma. Evoca la época en que aparecieron los videoclubes y se auguró la muerte de las salas, contra la que surgió la publicidad “vea cine en el cine”, tan vigente ahora como entonces.

“Una película no es una película; es una historia que me atrapa, sea buena, regular o mala. Esta industria, inmensamente grande, se fue renovando permanentemente en los tiempos y ahora vuelve el entretenimiento más hermoso que se creó”, sentencia.

Placeres extrañados

Profesora de historia en colegios secundarios, Patricia Ternavasio era de ir una o dos veces a la semana al cine hasta que llegó la pandemia. “Ningún streaming supera la experiencia de estar viendo una gran pantalla en la oscuridad del cine. Es una de las actividades que más me gusta hacer desde muy chica, cuando mi mamá me llevaba a mí y a msi hermanos a las matinée, por lo que estoy feliz por este regreso. Fue uno de los placeres que más extrañé en estos meses”, afirma.

NORMAS A CUMPLIR. El protocolo impone medidas específicas para entrar a las salas.

El temor a contagiarse de covid-19 no es impedimento para estar en la butaca: “no me va a dar más miedo ir a una sala que salir a tomar un café en un bar, si es que se respetan los protocolos dispuestos”. Resalta que, como las aglomeraciones se dan solamente cuando hay estrenos rutilantes y taquilleros de películas de Hollywood (las de superhéroes son un ejemplo recurrente), la situación sanitaria puede controlarse sin mayores desafíos. “Muchos de los filmes que elijo ver nunca estaban a sala llena. Ya de chica recuerdo haber visto las de James Bond y las de Terry Gilliam antes que las de Disney, que eran y son pensadas para un público masivo”, reconoce.

El retorno es con cambios, como tantos que están ocurriendo con el coronavirus acechando. Por lo pronto, sólo se habilitarán los complejos Atlas de 24 de Septiembre 757 y de la Terminal de Ómnibus y los Cines del Solar, en Yerba Buena. Una sala llena implicará, como máximo, que haya 50 personas y distanciadas entre sí, a las que se controlará la temperatura y deberán usar barbijo y ponerse sanitizante al entrar. Los horarios entre función y función estarán más distanciados de lo habitual, y se organizarán para que los públicos no se crucen en el ingreso. Se permitirá la venta de bebidas, snacks y golosinas en los candy, pero para consumir sólo adentro.

La cartelera de la vuelta atiende todos los gustos, con ocho propuestas: infantiles o familiares (“Scooby!”, “Trolls 2”, “Brujas” y “Como perros y gatos: patas unidas”), de terror (“Malasaña 32”), de aventuras y acción (“Monster hunter” y “Avalancha”) y un thriller de ciencia ficción (“Tenet”, el plato fuerte de la jornada).

Los empresarios Roberto Abdenur y Alexis Diaco son conscientes de que las primeras semanas serán una prueba de fuego para conocer la respuesta del público, acostumbrado a un año de pantallas minúsculas en comparación a las que ofrecen; pero confían en la fidelidad de los amantes del cine, que saldrán de su letargo pandémico.

Comentarios