“En Argentina hay que dejar de jugar al antón pirulero” - LA GACETA Tucumán

“En Argentina hay que dejar de jugar al antón pirulero”

Lacunza indicó que el FMI reclama un plan coherente para un nuevo acuerdo. Arriazu insiste con reconstruir la confianza. Lacalle habló del efecto pandemia.

06 Nov 2020 Por Marcelo Aguaysol
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LA SITUACIÓN REGIONAL. Arriazu y Lacalle hablaron sobre la situación económica en Sudamérica, en un panel moderado por Godoy. fundación federalismo y libertad

Los acuerdos constituyen el camino más directo para que los dirigentes encuentren las soluciones a los grandes problemas que interpela la sociedad. Y está claro que la Argentina ha pasado diferentes crisis profunda, pero no ha logrado un nivel de consenso político que haya sostenido las políticas socioeconómicas en el tiempo. Como insistió ayer el economista tucumano Ricardo Arriazu, la falta de confianza erosiona las instituciones y lleva a una mayor pérdida de la reputación del país en el contexto global. El economista participó ayer de uno de los paneles del Foro Económico del NOA, organizado por la Fundación Federalismo y Libertad, junto con el ex presidente de Uruguay, Luis Alberto Lacalle.

Arriazu afirmó que el problema económico argentino se resolvería si se recupera aquella confianza y si se deja de pelear. “Al observar las variables, el rebote se produjo en todo el mundo; también en la Argentina. Monetariamente algún ajuste se hizo, pero cuando primó la parte política (la expropiación de Vicentin o el avance en Edesur, por caso) volvió a elevarse el nivel de desconfianza”, explicó. Según su perspectiva, no es difícil encontrar las correcciones a esa situación económica, “porque no hay grandes desequilibrios, en la medida que el Gobierno está dispuesto a avanzar en lo que debe hacer”, para superar las tensiones cambiarias y generar mejores condiciones para la inversión.

En su intervención en el Foro, Lacalle expuso que, durante el siglo XX, Uruguay ha tenido cuatro o cinco acuerdos entre sus dos principales fuerzas (blancos y colorados) para la construcción de un Estado más cercano a la sociedad y con instituciones fuertes. Reconoció públicamente “el agradecimiento permanente por el sabio asesoramiento de un distinguido tucumano (por Arriazu), para bajar del 129% al 42% la inflación uruguaya durante su gestión de gobierno (1990-95)”.

En su diagnóstico, el ex mandatario del vecino país dijo que el coronavirus no hizo distinción de país ni de ideologías. “La humanidad se encontró ante un enemigo que no puede ser ubicado en ningún casillero político (ni en el socialismo, ni el liberalismo o el populismo), sino que es un hecho de la naturaleza”. “El mundo no será igual tras la covid-19, pero tampoco creo que sea una transformación radical o revolucionaria, porque la historia no hace codos; no cambia en ángulos rectos”, remarcó Lacalle.

El cierre de la primera jornada del Foro Económico del NOA tuvo como protagonista al ex ministro de Economía de la Nación, Hernán Lacunza, quien puso de relieve que, en tiempos de pandemia y donde se necesitan más consensos que diferencias, “el interés colectivo debe estar por encima de los sectoriales, individuales o partidarios”. “Lamentablemente en la Argentina cuesta mucho generar consensos y parte de este comportamiento explica la causa de estos 45 años de estancamiento y, si mantenemos esta tesitura, seguramente dentro de 10 años en una reunión como esta estaremos discutiendo los mismos temas”, puntualizó.

El ex titular del Palacio de Hacienda remarcó que, para un entendimiento integral y para la discusión de políticas de Estado para la Argentina, el consenso no sólo debe ser entre el Gobierno y la oposición, sino también de otros sectores como los empresarios, los industriales y el sindicalismo, entre otros. “En la Argentina, hay que dejar de jugar al antón pirulelo, donde cada sector atiende su juego. En momentos críticos como los que hoy vive el país, hay que ir a esa mesa a discutir qué estamos dispuestos a poner y no qué pedimos”, acotó.

Lacunza dijo que en la negociación con el FMI, el relato queda en la puerta de la sede central del organismo en Washington, porque se reclaman programas plurianuales, metas fiscales y regímenes cambiarios sustentables para llegar a un acuerdo. “Hay que presentar un plan, que no sólo es una herramienta de gestión, sino un bien público para todos. No sé por qué razón misteriosa el Gobierno le tiene alergia a la palabra plan. No creo que la negociación con el FMI sea compleja si se presenta un plan coherente”, finalizó.

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