El aeropuerto estrenó la nueva normalidad

Después de siete meses de restricciones, el regreso de los vuelos de cabotaje ocurrió bajo rigurosos controles y protocolos sanitarios Por el momento, los viajes sólo están habilitados para actividades consideradas esenciales y en casos de fuerza mayor. Los pasajeros deben presentar varios documentos.

23 Oct 2020 Por Juan Martín de Chazal

Alegría por los reencuentros, molestias ante algunas demoras, sorpresas, numerosos documentos y estrictos protocolos de bioseguridad. Después de siete meses, la reanudación de los vuelos comerciales nacionales se vivió en el aeropuerto Benjamín Matienzo bajo las reglas que demanda la pandemia de coronavirus. Desde Buenos Aires, a las 19.10 arribó con 96 pasajeros a suelo tucumano el primer avión de Aerolíneas Argentinas. Una hora después, otro centenar de personas partió rumbo a Ezeiza. La nueva normalidad ha llegado, tras una larga espera y aún a paso pausado, a los cielos argentinos.

Aunque debían embarcar en un vuelo de cabotaje que despegaba cuatro horas más tarde, los primeros pasajeros llegaron al aeropuerto a las 16. Ocurre que el proceso de embarque demanda más tiempo que lo habitual debido a los controles y la presentación de la documentación requerida para viajar. “Esto es un inicio en la nueva normalidad; es una prueba piloto que ha salido bastante bien”, calificó el administrador de la terminal área, Ernesto Mirande. “Es una gran alegría ver al aeropuerto con vida y movimiento de nuevo”, añadió.

Si bien nunca cerró de forma total, el Benjamín Matienzo se ha preparado durante meses para un día como el de ayer. El edificio está señalizado para respetar las distancias físicas, cuenta con estaciones de higiene y sólo se permite el ingreso de los pasajeros (quienes esperan el arribo de allegados deben hacerlo afuera). En el estacionamiento -repleto de vehículos- había ambulancias y puestos sanitarios para realizar testeos en caso de ser necesario.

El Gobierno informó que se practicaron 12 pruebas PCR y ocho de antígenos a aquellos viajeros que no presentaban todos sus papeles en regla. “Primero se detecta si quienes llegan presentan algún síntoma. Luego se valoran sus documentos: la declaración jurada de salud, los permisoso y una PCR negativa con menos de 72 horas de antigüedad. El 70% de los pasajeros tenía los trámites en orden y no hallamos febriles”, detalló a LA GACETA José María Mansilla, coordinador de Médicos Centinelas.

El operativo sanitario, que incluyó a una veintena de profesionales de la salud, fue coordinado por el doctor Salvador Sal. “La jornada tuvo muchos matices; es el primer vuelo que llega en plena pandemia”, expresó.

Tras la extensa espera

Rodrigo Núñez es odontólogo y ha aguardado por siete meses el regreso de los vuelos regulares para mudarse de Tucumán a Buenos Aires. “Me trasladaron en el trabajo. Tenía pasaje para el 21 de marzo y se canceló cuando todo esto se vino encima. Empecé los trámites la semana pasada y me practiqué el hisopado. Me los pidieron al ingresar para chequearlos en el sistema”, contó.

Las historias de vida atravesadas por las restricciones son de lo más variado. Alicia Ferrari viajó a Buenos Aires el 18 de marzo, un día antes de que se decretara la cuarentena. Se quedó con su marido, pero sus hijos y su trabajo permanecieron en Tucumán. “Es muy emocionante ver los cañaverales de vuelta; cuesta separarse de las raíces. Eso sí, habría que facilitar algunos trámites para los regresos”, opinó la viajera.

Norma Toledo y Carla Ramos son monjas de Cristo Rey y han vuelto a la provincia después de nueve meses. “Viajamos por fuerza mayor, tenemos familiares enfermos. Nos quedamos en Buenos Aires más tiempo de lo esperado por la cuarentena. Apenas se pudo, volvimos”, relataron.

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