Así era el sistema de operación de la empresa Marán

Los hermanos Sebastián y Darío Nieva contaron en la Justicia que ellos le prestaron su nombre a su tío José Lucas Barrionuevo para que abriera la empresa. Las maniobras que hacían para ganar licitaciones y para cobrar indebidamente.

18 Oct 2020 Por Gustavo Rodríguez
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LA FIRMA DE LA POLÉMICA. La empresa Marán fue investigada por la Justicia y sus propietarios imputados por defraudación al Estado.

Sebastián Alejandro y Darío Martín Nieva se transformaron en dos engranajes esenciales en esa trama de corrupción que hubo en el Instituto Provincial de la Vivienda y Desarrollo Urbano (Ipvdu). Legalmente eran los propietarios de la empresa constructora Marán, firma que se utilizó para realizar las maniobras defraudatorias en contra del Estado. Pese a que negó tener parentesco con ellos, son sobrinos de José Lucas Barrionuevo, el ex Coordinador de Programa Federales del organismo, que fue acusado de ser el líder de una asociación ilícita. Los jóvenes, cuando estalló el escándalo y fueron imputados, decidieron acogerse a la figura del testigo arrepentido y contar todo lo que sabían. Sus dichos, acompañados con documentación, fueron clave en la investigación.

1. La empresa se formalizó en 2007

Ambos coincidieron en señalar que fueron llamados por su tío Barrionuevo para figurar como socios gerentes de la empresa Marán en 2007. “Me pidió que si le podía prestar el nombre porque él estaba inhibido económicamente porque había tenido un problema con la firma Relevant, que era una empresa de materiales de limpieza”, declaró Sebastián.

Darío también dijo lo mismo, aunque agregó que el acto de titularidad se realizó en una escribanía de Barrio Sur donde los dos estamparon su firma sin preguntar bien lo que estaban haciendo. Ambos cumplieron funciones diferentes. Sebastián, al conocer los detalles de la compra y venta de materiales, sólo asesoraba y realizaba tareas logísticas, aunque recién a partir de 2013 tuvo mayor participación. Martín, en cambio, comenzó a trabajar desde un primer momento en la administración de Marán.

“Quiero dejar en claro que Barrionuevo me llamó para que le preste el nombre para conseguir obra pública. Él, usando la información y los contactos que tenía en el Ipvdu, ganaría las obras para la firma”, sintetizó Sebastián Nieva. En otra ampliación de declaración agregó: “sabía que era una asociación ilícita la que habíamos formado. Sabía que eran ilegales los manejos de Barrionuevo con las obras públicas. Cuando averigüe bien todo ya Martín estaba muy metido en la empresa, Barrionuevo lo enganchó demasiado, y no pudimos salir a tiempo de todo esto; a pesar de que sabía que todo esto era ilegal, yo sólo quería proteger a mi hermano”.

2. Una operatoria bien aceitada

Darío Martín Nieva explicó detalladamente cómo era la operatoria de la organización. “Yo iba a ser el socio para intervenir en la obra pública en nombre de Barrionuevo y construir las obras del Instituto de la Vivienda que él conseguía por su intervención en la materia, por su cargo público y por el manejo de la información que tenía”, explicó.

Según detalló, su tío lo llamaba y le avisaba que en tal fecha habría una licitación. “Entonces nos poníamos a armar las cosas (carpetas) para presentar el pliego con un monto determinado”, agregó.

Barrionuevo, según el testimonio del imputado, “nos aseguraba qué obra íbamos a tener. Me aseguraba que él iba a conseguir una obra y nos mandaba a hacer los papeles, nos decía que estaba todo arreglado, que íbamos a ganar. Otras veces solo nos decía que teníamos que presentarnos, pero nos decía que en esa no íbamos a ganar. Era solo para dibujar números, me avisaba todo eso”, indicó.

Según los dichos de Martín Nieva, días antes de que una obra apareciera como adjudicada en el Boletín Oficial, el ex funcionario de la Ipvdu les avisaba las obras que habían sido adjudicadas a Marán. “Debe haber habido connivencia con alguien de más arriba pero nunca me dejó meterme mucho en el tema. Le pregunté, pero no me quiso decir. Sabía que esto era una asociación ilícita y sabía que no correspondía”, declaró.

3. Tenían ventajas para hacer correcciones

El testigo también dijo que la empresa no sólo tenía ventajas antes de presentarse a un proceso licitatorio. “Me enteraba de antemano la información, o sea que algo estaba mal hecho y yo iba a subsanarl. Barrionuevo me avisaba todo. Los cambios eran antes de la adjudicación, antes de la apertura de sobres. Lo hacía, justamente, para que ganemos nosotros”, agregó.

Amplió ante la fiscala este punto en particular. “Las órdenes de Barrionuevo eran que yo haga el seguimiento de los expedientes, me decía que vaya al área legal, por ejemplo, para que solucione un problema con la póliza. Eso quiere decir que a él alguien le daba información de que algo estaba mal. Pasaba lo mismo cuando no estaba sellado o bien foliado, o faltaba una firma, que son causantes de rechazo de un pliego de licitación. Es claro entonces que tenía el manejo del expediente”, indicó.

4. Las irregularidades con los pagos

Darío Nieva también explicó las irregularidades a la hora de cobrar los trabajos que realizaba la firma. Dijo que un inspector se presentaba en la obra y certificaba con puntos el desarrollo de las construcciones que realizaban. “Barrionuevo me avisaba a qué obra se le haría una certificación con dos puntos de más para, por ejemplo poder tener los fondos y pagar quincena y proveedores. Sabía que todo eso era ilegal; lo supe desde el día que entré a la empresa”, explicó.

El testigo declaró que esa maniobra se hacía con todos los inspectores, pero el que más recordó es el arquitecto Jorge Horacio Tapia, el otro imputado que espera ser enjuiciado. “Había una relación entre el inspector y el representante técnico de la empresa y con Barrionuevo. Cada certificado puede tener cuatro puntos por ejemplo, y se certificaba por seis. El certificado, como su reajuste, en su totalidad, podía rondar entre los $300.000 y más de $1 millón. A veces esos puntos no se devolvían en obras siguientes”, explicó.

“Todo esa sobrecertificación se le pagaba, seguramente al inspector. Ese arreglo lo hacía Barrionuevo. De la empresa sólo salía el gasto de movilidad que debía abonársele”, agregó.

5. Una relación con desconfianza

Barrionuevo, según la declaración de los Nieva, confió en ellos para ponerles la empresa a su nombre, pero después todo cambió. “Puso a Coronel para controlar los materiales que entraban en la empresa. Lo pone directamente para controlarme a mí. Desconfiaba, pensaba que yo era el que desviaba materiales junto a mi hermano”, comentó Sebastián.

6. Cómo era la estructura

Según la investigación que desarrolló la fiscala Giannoni, el patrimonio de Barrionuevo, entre 2010 y 2015, se incrementó en un 1.025%, de acuerdo al informe que realizaron los peritos contables del Ministerio Público Fiscal.

Sebastián Nieva confirmó que su tío había cambiado su estilo de vida en los últimos tiempos. “Hace un par de viajes al exterior, Europa, especialmente. También costeó el tratamiento de mi tía. Antes de que ingrese al Ipvdu, tenía una sola camioneta, pero al final tenían una BMW X3 que figura a nombre de la empresa, pero la usaba hasta hace poco, que la vendió. También a nombre de la empresa había una Toyota Hilux que la vendió y luego compró otra, pero no sé a nombre de quién estará”, declaró en septiembre de 2018.

7. Otros importes importantes

Los Nieva aportaron otras informaciones importantes para ir armando el rompecabezas que se presentó en la Justicia. Entro otros datos, informaron sobre cuáles eran las cuentas y movimientos bancarios de la empresa, que siempre eran ordenados por Barrionuevo.

También explicaron que él era el que presidía las reuniones que se realizaban en la firma para planificar los trabajos que debían desarrollar y el control del personal.

Además comentaron que cuando se comenzó a difundir el escándalo él fue quien dio las órdenes para que comenzaran a sacarse los papeles de las oficinas de la firma.

Un recurso: la importancia de la ley del arrepentido

Se trata de una herramienta legal que permite reducir la pena a aquellas personas que participaron de un determinado delito, pero que dan información importante para la causa, permitiendo agilizar la investigación. La figura penal se usa en casos de delitos como corrupción, tráfico de drogas y trata de personas, entre varios otros. Pero tiene un límite: jamás se puede aplicar en casos de lesa humanidad. Los hermanos Sebastián y Darío Nieva se transformaron en los primeros testigos que pidieron acogerse a este sistema en la justicia ordinaria. Lo hicieron, según confiaron fuentes judiciales, al observar la cantidad de pruebas que había acumulado la fiscala Adriana Giannoni en su contra.

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