Saludos en pandemia: “Adaptarnos a nuevas formas puede hacernos sentir deshumanizados”

Una especialista en protocolo y ceremonial habla sobre cómo nos afecta el distanciamiento social.

17 Sep 2020
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Presentar a las personas es un arte. Esto ocurre habitualmente y pone en evidencia el conocimiento de las normas tradicionales, explica Elena Gordillo, técnica superior en Ceremonial, Protocolo y Organización de Eventos, e integrante del equipo de Ceremonial y Protocolo del Rectorado de la UNT. ¿Por qué es tan importante el saludo para la vida en sociedad? “Porque es parte de los buenos modales y de la cortesía. El trato que devela una conducta correcta se incorpora en el ser, a través de la educación, hasta integrarse finalmente, como parte de uno, como un don natural”, explica la docente de la Unsta.

“Creo que en una sociedad cada vez más deshumanizada, el contacto físico para expresar sentimientos es indispensable. En ese contexto, un beso con el alma, un fuerte apretón de mano, un abrazo contenedor son las últimas herramientas que nos quedan para sentirnos vivos y unidos”, sostiene la especialista.

Aunque más que nunca necesitamos ese abrazo o ese beso, la distancia social nos exige reacomodarnos y buscar la forma de sentirnos queridos y contenidos. “La pandemia por coronavirus nos exige aún más rescatar la importancia de las buenas costumbres y educación”, opina.

- ¿Por qué nos cuesta tanto adaptarnos a las nuevas formas de saludar?

- Siempre cuesta trabajo adaptarse a cualquier otra forma que reemplace a las tradicionales, con las que crecimos, con las que aprendimos a comunicamos con nuestros afectos, las que nos recuerdan a nuestros abuelos, a nuestros padres, las que tienen aroma de reencuentros, la calidez que asoma en nuestra memoria afectiva. El hombre es un ser social por naturaleza. A través del afecto, la sonrisa y el contacto nuestro sistema inmunológico se eleva y produce una reacción inmediata ante cualquier ataque. Adaptarnos a nuevas formas puede hacernos sentir deshumanizados, convertirnos en robots, ir contra nuestra naturaleza. Además, somos energía y necesitamos tener contacto con la naturaleza, el sol, el aire libre, oxígeno. Eso somos y por eso, esta etapa en la que estamos limitados, nos incomoda tanto, nos afecta y nos deprime mucho más que el virus mismo.

- La pandemia ha supuesto nuevas formas de saludarse: ¿qué opinión tenés sobre el tema choque de codos, también cuestionado por la OMS?

- La misma expresión lo dice todo: “choque”. Nada más alejado de un saludo, al menos para nuestra idiosincrasia y desde nuestra visión del mundo. Me resulta muy chocante e incómodo, es como dar la espalda o correr la cara. Nunca me pareció una buena opción. Lo más sensato sería apelar a los gestos y realzar el valor de una mirada.

-¿Creés que va a desaparecer el saludo tradicional o bien termine la pandemia se volverá a la normalidad?

- Espero que nunca desaparezcan nuestros saludos tradicionales. Tengo una corazonada mezclada con esperanza: creo que todo esto va a terminar dando una vuelta de rosca a nuestra cabeza y a nuestro ser interior y original, ese espíritu nuestro que conoce la verdad y está desde los orígenes conectado al cosmos, resguardado en los valores universales de verdad, compasión y tolerancia. Volveremos a sonreír, a abrazarnos y a conectarnos, desde un amor sin pestes, ni aislamientos forzados.

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