Estela Porta: "la voz del poeta es personal y colectiva"

Nacida en Tafí Viejo, la escritora y docente que escribe poesía, microrrelatos y textos para niños y jóvenes, comenzó a publicar en la madurez.

02 Ago 2020 Por Roberto Espinosa
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INSEPARABLE. Docente de vocación y escritora apasionada, Estela Porta conjuga ambas actividades diariamente.

Un eco azulado circula por las hojas del tiempo. Semillas desparramadas en el recuerdo brotan en los duendes de la memoria que pintan vendedores de sueños, rituales, árboles de luz, perros callejeros, fogones, luces malas, molinos de viento, gorriones, la toma de agua, cines, personajes entrañables, huellas de aquellos que dejaron una luz que aún titila, inmigrantes, pensamientos, cobijados por el alma de Nina Velárdez y de Osvaldo Chichí Costello. La avenida Alem, la plaza Mitre, el mercado, la Inmaculada Concepción, el matadero, los cerros de Nueva Esperanza, la hostería, los talleres ferroviarios, se humanizan entre las ramas de los tarcos. Pocas palabras le bastan para pintar una pequeña historia: “Los botines flameaban colgados del tarco viejo y allí iba él hacia la sombra recóndita, hacia el cadalso”. Una buena parte del pasado de Tafí Viejo respira en los textos literarios de Estela Porta, escritora, docente de Lengua y Literatura, que ha cosechado varios lauros por su producción.

- ¿La palabra encantada latió ya en tu niñez?

- Desde siempre sentí una fascinación por la palabra. Antes de aprender a leer, me encantaba que me contaran o leyeran cuentos. Posteriormente, leía con avidez los clásicos infantiles que alimentan la fantasía del niño con la magia, con lo maravilloso donde impera un orden diferente al real, pero que es aceptado sin cuestionamientos, por ejemplo, que un sapo se transforme en príncipe. A partir de estas historias, yo, la niña de entonces, comencé a inventar las mías. Sí, hubo influencias del hogar donde tenía una nutrida biblioteca con libros de cuentos, de poesías y revistas como Anteojito y Billiken.

- ¿En la adolescencia desataste los primeros escritos, bajo el cielo del amor?

- Ya adolescente, el diario íntimo bajo llave -sonrío con nostalgia- y los cuadernos azules de poemas me permitieron canalizar las vivencias que hayan podido perturbar o conmover mi espíritu, el despertar del amor, la naturaleza, la muerte que desde la voz lírica adquieren otra dimensión, se agigantan en la evocación.

- ¿Te dedicaste de lleno a enseñar literatura? ¿Por qué no se estudian los escritores tucumanos en el nivel secundario? ¿Qué te dejó la docencia?

- Lengua y Literatura en el secundario me conectaron con el poder de la palabra y marcaron mi camino al profesorado en Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT, que amo. A diferencia de otras opiniones, la formación académica no mató en mí a la escritora, sino que la completó y potenció. Para mí, la docencia es una vocación, forma parte de mi ser, seré docente hasta el final de mis días. La escritura es una pasión, una manera de vivir, de sentir y ver el mundo. Siempre enseñé lengua y literatura, también latín, y guardo los más gratos recuerdos y un profundo agradecimiento a la vida. ¿Qué me dejó la docencia? Ese dar y recibir me dejó una gran sensación de plenitud. No se incluye a escritores tucumanos en la currícula porque se selecciona del canon de escritores clásicos, consagrados. Hay propuestas de inclusión, sería importante partir de lo local, visibilizar y revalorizar la obra de autores tucumanos para resguardar nuestra identidad histórica y socio cultural.

- ¿Escribías mientras tanto poesía u otro género? ¿Pensabas en publicar o ibas “cajoneando”, con la idea de “algún día”?

- En mi caso particular, docencia y escritura siempre marcharon por caminos paralelos. La escritura a modo de catarsis porque creo que la palabra sana, salva, redime, aunque no sea su fin último. ¿Si pensé en publicar? No, nunca hasta que… Los caminos de Dios son misteriosos y el haber participado en el certamen literario “Los poetas cantan a Tafí Viejo”, organizado por Funceta 2000, y formar parte de la antología de poetas premiados, me incentivó a continuar en el ruedo; incluso, a publicar mis libros, varios años después. Pienso que uno publica cuando siente que ha alcanzado una cierta madurez expresiva. Y esta evolución no cesa.

- ¿Cuáles son los temas de tu poesía? Escribiste también coplas infantiles, ¿es difícil escribir para los changuitos?

- Mi poética aborda los temas existenciales, universales, insoslayables: vida-muerte, amor-desamor, alegría-tristeza, dolor, soledad, las problemáticas sociales como la inclusión, la niñez en situación de calle, la perspectiva de género… La voz del poeta es personal y colectiva, a la vez, ya que muchas veces encarna las voces silenciadas, la utopía. También escribo textos de literatura infantil y juvenil, en los cuales abordo la magia, lo maravilloso, desde lo lúdico, con un lenguaje sencillo, colorido, musical.

- ¿Cómo se gesta tu proceso creativo literario? ¿Qué posibilidades expresivas hallás en los microrrelatos?

- No es fácil explicar el proceso de creación. Comencé a crear por motivaciones diversas, por una tendencia natural que me llevaba y me lleva a la contemplación, al asombro, esa mirada de inocencia del poeta que es capaz de descubrir, develar la realidad misteriosa presente en las pequeñas cosas cotidianas. Es importante la mirada (hacia el afuera y hacia el adentro) porque es lo que enciende la chispa de la creación. Precisamente, mi libro “Cuando los ojos” reúne microficciones nacidas desde la mirada atenta. La microficción, estética de la brevedad y la velocidad, por su concisión, explota al máximo la intensidad de la palabra, es una forma de escritura y de relectura, claro, necesita un lector competente capaz de llenar los silencios.

- ¿Cómo palpita Tafí Viejo en tu vida y en tu obra? ¿Qué simboliza Nina Velárdez para los taficeños?

- Tafí Viejo es fuente constante de inspiración: sus mitos, leyendas, su paisaje de cerros, yungas, tarcos, azahares, gorriones, trenes, su gente con sus problemáticas existenciales, sus personajes típicos como Benito Macías, Nina Velárdez, la guardiana de nuestros cerros, ella es todo un símbolo de la amistad. Tafí Viejo late con fuerza en la obra de grandes referentes como Osvaldo Costello. Intento preservar el alma de esta tierra con el deseo de que posibles lectores repliquen el amor a esta ciudad que nos nutre e identifica. Cantarle me bendijo con importantes distinciones que me honran.

- “Sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué”, decía Jean Cocteau, ¿es así? ¿Podrías vivir sin poesía?

- Considero que la poesía es necesaria por su poder sanador de esas tres heridas: “del amor, de la muerte, de la vida”, al decir de Miguel Hernández. Y porque es “un arma cargada de futuro”, el poeta Gabriel Celaya dixit. Nos permite desarmar, reconstruir la columna vertebral de la verdad, el intento esperanzado de reescribir el mundo, fundar una nueva realidad. Hoy, ante esta pandemia global, crisis profundamente existencial, presiento que la humanidad está tejiendo un nuevo entramado entre seres humanos, naturaleza y universo, gestando una nueva conciencia social. Para mí, la poesía es imprescindible, es una luz, una flecha, una libertad que me atraviesa y desnuda.

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