Video: recorren la ciudad, la dibujan y comparten su mirada sobre el paisaje urbano

Apasionados por el dibujo, recorren en grupo la ciudad para inmortalizar en un papel todo lo que ven.

01 Ago 2020

POR DIEGO ARÁOZ

LA GACETA

Corriendo y esquivando a otros peatones, Benjamín Soraire saca de su bolsillo una billetera de cuero negro, bastante gastada. Retira el dinero con el cual pagará el pasaje que lo llevará de regreso a su casa en Villa 9 de Julio. Junto a sus documentos lleva siempre tres viejos boletos de la línea 17. En el dorso de cada trozo de papel dibujó el interior del ómnibus. Es que la pasión se lleva a cuestas, no importa el tamaño del soporte, no importa si es lápiz o birome. Siempre se dibuja.

Todas las personas alguna vez han dibujado algo, desde un garabato o un monigote cuando eran niños, hasta el boceto de una refacción hogareña a mano alzada. Como tucumanos, alguna vez tuvieron la tarea de recrear la Casa Histórica en cuadernos escolares. Por alguna razón muchos dejaron de hacerlo, pero otros han perfeccionado su técnica, personalizado su estilo y complejizando sus trazos. En este último grupo se ubican los croquiseros, como se denominan a quienes hacen croquis y dibujos urbanos.

DE PIE Y A PULSO FIRME. Adrián Rojas Vitry, invisible para quienes recorren las calles. LA GACETA / FOTOS DE DIEGO ARÁOZ

A Cintia Murad, Adrián Rojas Vitry, Catriel Pirro, Pamela Anachuri, Fernando Mansilla, Hernán Silva y Soraire los unió el dibujo y la profesión (todos son arquitectos o estudiantes de arquitectura). Esa pasión los impulsó a formar un grupo para salir a dibujar por la ciudad y que ya cuenta con varias salidas croquiseras e intercambios culturales; incluso la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán editó calendarios con sus dibujos.

Pamela Anachuri.

Hace poco más de dos años, estos dibujantes tucumanos se sumaron a la Urban Sketchers, una iniciativa del ilustrador y periodista catalán Gabriel Campanario, radicado en Seattle (Estados Unidos), que ayudó a la comunidad de dibujantes a ganar visibilidad global en sus tareas, suspendidas momentáneamente en muchos lugares por el coronavirus. Actualmente es una organización internacional sin fines de lucro que está presente en todo el mundo.

IMAGEN RECURRENTE. La Catedral, desde la mirada de la arquitecta Cintia Murad.

Luego de tres meses de aislamiento obligatorio por la pandemia, los croquiseros regresaron a las calles con sus papeles, lápices, lapiceras y acuarelas; lo hicieron con una salida al boulevard Lavalle, en Barrio Sur. El lugar donde se reúnen para trabajar es discutido y consensuado previamente. Una vez ahí, cada uno elige su personal punto de vista y en un plazo que va de 30 a 40 minutos, hacen un dibujo que luego digitalizan y comparten en las redes sociales.

PUNTO CÉNTRICO. Desde el ingreso al Banco Nación, Hernán Silva registra la esquina de San Martín y Maipú.

Manifiesto de los urban sketchers

Los croquiseros dibujan in situ, resguardados o al aire libre, y capturan directamente lo que observan. Sus dibujos cuentan la historia de su entorno, de los lugares donde viven y donde viajan. Al dibujar documentan un lugar y un momento determinado (hoy abundan los dibujos con personas con barbijos).

Dan testimonios fieles de las escenas que presencian. Celebran la diversidad de estilos de dibujo y utilizan cualquier tipo de herramientas y soporte. Se ayudan mutuamente y lo hacen en grupo. Sus recreaciones van internet para mostrar el mundo, dibujo a dibujo.

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