Cartas de lectores

01 Jul 2020 Por LA GACETA
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- Dos faltantes

La estatua que la Municipalidad de esta ciudad instaló en Plaza Urquiza en 1990 fue obra del escultor Herman Langlouis (fallecido). Falta su nombre como escultor y el candado que asegura el cierre del cerco metálico de protección.

Carlos Duguech

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- “Que la muerte no tenga la última palabra”

Leí las notas sobre el asesinato de los hermanos Navarro con el corazón dolido. La mañana del 7/12/90, Clara Navarro, otra colega de la carrera de inglés y yo integrábamos una mesa examinadora en la Facultad de Filosofía y Letras. Eran las 8.30 y Clarita no había llegado, cosa insólita para una persona puntual y responsable como ella. Llamamos a su casa. Nadie contestaba. Subí a mi auto y llegué hasta lo de Carlos y Clara -sus padres, como ellos, excelentes personas, ya fallecidos. El vidrio esmerilado de parte del portón de hierro revelaba un auto y, encima, el periódico enrollado, como si alguien lo hubiera dejado allí al bajar. Timbrazos. Nada. De vuelta a la Facultad, decidimos hablar al hermano mayor. Después supimos:  uno de sus hijos logró entrar por los techos, para encontrarse con el terrible cuadro. El resto ya es crónica policial. La Facultad, conmocionada. Clara era una excelente profesora, muy querida por colegas y alumnos.  Los estudiantes bautizaron “Clara Navarro” a la pequeña biblioteca que organizaron en el Departamento de Inglés. Tiempo después, el  Departamento auspició un acto académico en su homenaje, y un querido amigo hoy me recordó el final de la semblanza que,  con mucha emoción, leí, y que ahora escribo sin poder recordar su autor: “Que la muerte no tenga la última palabra”.

Eugenia Flores de Molinillo

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- Días sin ómnibus en el sur

Me dirijo a Ud. y por su intermedio ante quien corresponda a fin de solicitarle que autorice y/o controle el servicio de colectivos de la empresa Lamadrid Bus, que une los pueblos y ciudades de La Madrid, Graneros y Juan Bautista Alberdi y parajes intermedios. Mi pedido se debe a que no contamos con el servicio de colectivos los días domingos y feriados desde el comienzo de la cuarentena por la covid-19. Y los días hábiles y sábados solamente hay tres horarios durante el día.

Luis Juárez

C. Saavedra 51 - Graneros


- 9 de Julio

Otra fecha para recordar y escuchar discursos renovados, pero siempre reiterando nuestra patria bendita, que sigue sufriendo avatares y síntomas que nos hacen temblar a los ciudadanos comunes, más una pandemia que agota. Que las palabras de aliento no se transformen luego en pesadillas; el futuro ya no nos pertenece a las generaciones que rogamos por una democracia digna y de políticos iluminados. Será un 9 de Julio sui generis, marcará en la historia de la Argentina y del mundo una independencia en un camino incierto. No hay mal que dure cien años. Feliz día mi Argentina, muchos te queremos ver pletórica de alegría, a pesar de tantas adversidades.

Carlos Rubén Ávila

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- Una nueva Argentina

La tremenda covid-19, aún en pleno desarrollo en el país, nos obliga a replantearnos un cambio positivo, integral, para mejorar nuestra situación. Sin ingenuidad, aclaro, deberíamos estar programando una nueva Argentina, invitando a sumarse a todos los habitantes de esta Nación. Comprenderán que a esta altura de la ruinosa situación en que nos encontramos, con más de los últimos 20 gobiernos de todo signo, incapaces para encontrar el rumbo económico, social y político de nuestra patria, resulta conveniente no mirar atrás, para no convertirnos en estatuas de sal  (Lot: génesis 19:23-25); no inventar más grietas ni pesadas herencias solo para ocultar sus intereses económicos estrictamente personales y sus manifiestas ineficiencias. Empecemos rápidamente: del país hoy se “fugaron” 87.000 millones de dólares y la deuda externa es más del 80% del PBI; la luz aumentó 3.500%;  la desocupación creció entre el 10.6 al 12.7 (2,5 millones de desocupados); de los 7.600 km de rutas que dijeron que se habían hecho,   solo se hicieron 460 km realmente; el resto simples bacheos; las pavorosas cifras de desnutrición infantil, la pobreza de más del 50% de la población,  y finalmente la vergonzosa, aunque necesaria,  ley de emergencia alimentaria. La pandemia de la covid 19 nos muestra esta  nueva, descarnada  y penosa realidad. Decía, dejemos eso y mucho más porque no debemos perder más tiempo. Nuestra nueva Argentina deberá gestarse con y por amor al trabajo, al estudio, al cumplimiento de las leyes vigentes.  Aquellos que se beneficiaron ya con un trabajo, 1) deberán aprender a respetar y amar al mismo, transformándose en los más exitosos colaboradores de quienes los emplearon, sea el Estado o la parte privada. 2) los gremialistas a su vez defenderán las fuentes de trabajo conciliando los intereses de ambas partes, evitando todo conflicto que disminuya la productividad o genere cierres de las fuentes laborales. Y deberán mejorar el rendimiento de los trabajadores dictándoles, en todos los casos,  cursos de perfeccionamiento para la ganancia de nuevas habilidades con lo  que se deberá   aumentar la productividad. Los sindicatos se convertirían entonces en los verdaderos maestros y productores de conocimientos, capacidad y habilidades para sus representados. Las metas, en todos los casos, serían aumentar la productividad siempre. 3) Las fábricas y el Estado aumentarán al doble las horas de productividad de sus tareas, en dos turnos de siete horas cada uno. El segundo turno deberá ser cubierto por todas las personas que gozan hoy de un plan asistencial dado por el gobierno, y  sus salarios complementados  por la patronal,  sin excepción alguna, y una vez capacitados adecuadamente, cumplir estrictamente horarios y tareas con controles rigurosos. Como se ve, la simpleza de esta propuesta, una nueva Argentina se basa fundamentalmente en aumentar la productividad del país en todas las áreas,  para consumo interno y exportación. Hoy nuestro país no es rico y nunca lo fue. Solo tenía posibilidades de desarrollo que se perdieron por vagancia, como decía J. B. Alberdi. Dejemos de lado los cientos de mentiras con las que se busca justificar ese despropósito, mentiras que se repiten desde siempre, con gobiernos civiles o militares. Podremos alcanzar una posición mas elevada solo con más trabajo. 4) Desde el Gobierno: apoyar a todos los productores, grandes o PyMES, y aun el trabajo artesanal, con préstamos adecuados y con intereses bajos. 5) Todos, pero todos,  deberemos ejercer el control de los actos del gobierno, de la justicia, y ante la inoperancia o las mentiras, dar por terminado su mandato de manera inmediatas. Sumemos todos nuestros esfuerzos,  los 44 millones de habitantes juntos, y hagamos de nuestra patria un lugar digno para vivir.

Federico Vázquez

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- Violencia contra la mujer

La ley Micaela, la ley de adhesión de la provincia a disposiciones de erradicación de la violencia contra la mujer, y demás leyes en las que ellas pudieran verse afectadas, tanto el ámbito público como privado, su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, su seguridad personal; ley de violencia laboral, la ley de los derechos que le corresponden en su condición de ser humano y de persona trabajadora, son leyes que están en los libros pero carecen de aplicación. Las normas quedan tan diluidas y están llenas de vacíos legales, que las expectativas de acuerdo o conformidad a través del diálogo, no son más que una bonita expresión de deseos que no condicen con el funcionamiento de los sistemas sociales. Hay funcionarios que valiéndose de su posición jerárquica incurren en faltas graves en su actuación, con conductas incorrectas al interferir de manera irrazonable en el trabajo de una persona, para obtener favores laborales y/o de otra índole para sí o para terceros, creando un ambiente laboral de abuso intimidante, hostil u ofensivo, con confabulaciones y situaciones encubiertas, infligiendo un daño moral, o al incurrir en omisión u oscuridad colocándole en un verdadero estado de indefensión al no permitir exponer las defensas adecuadas u ofrecer las pruebas conducentes. Hay sujetos inmorales que para ser parte de la sociedad controlan su apariencia, con el uso de la hipocresía y el manejo del cinismo. Las dos funciones que uno puede esperar y desear que cumpla el poder público son las de observancia de los derechos humanos, o sea que cada uno pueda seguir su propio camino, y, la posibilidad de que todos lo hagan en paz, protegiendo la seguridad de las personas físicas y sus propiedades, encerrando a criminales reales o potenciales en prisiones, y manteniendo libres las calles de arrebatadores, pervertidos, vagabundos, psicópatas, enfermos mentales, y toda otra clase de extraños detestables y malintencionados. Los favores, regalos o dádivas ciegan los ojos de los sabios, pervierten los dictámenes de los justos, y les cierran la boca para no corregir a los malos.

María Ávila

Paraguay 1.400 - San Miguel de Tucumán


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