Producción citrícola, una cuestión de calidad y de estética

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SELLO DE CALIDAD. Al final del proceso, auditores externos de Afinoa - Senasa (siglas de la Asociación Fitosanitaria del NOA y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) certifican las condiciones del limón tucumano. Cada caja (apilada en pallets) lleva una etiqueta. la gaceta / fotos de Juan Pablo Sanchez Noli la gaceta / fotos de Juan Pablo Sanchez Noli

23 May 2020

El limón que es cortado a mano en las fincas llega en recipientes (se llaman bines) de 400 kilos a la citrícola Latin Lemon, en Bella Vista, y es sometido a un proceso de selección. Toda la fruta es de calidad, pero sólo la que reúne las condiciones estéticas es destinada a exportación. La otra es procesada industrialmente en una planta contigua. Los limones que irán al exterior tienen distintos tamaños: con cabezales electrónicos de calibrado, se separa y ubica a los de dimensiones similares en las mismas cajas.

DE UNO EN UNO. El limón para exportación pasa a la línea de proceso. Al final, irá a parar, de acuerdo con su tamaño, a 14 mesas en las cuales se lo empaca según su tamaño. Hay cajas que cargan 88 frutas, otras que contienen 100, 125 o 138 unidades, por ejemplo.

FUTURO INTERNACIONAL. Al llegar a la planta, hubo una primera selección. La fruta que será exportada es volcada en una segunda línea de trabajo.

BIOSEGURIDAD EN LA TAREA Y EL DESCANSO. Los empleados trabajan con guantes y barbijos. Los protocolos para prevenir la covid-19 se respetan mientras se trabaja, y también durante el receso. Los operarios están organizados en turnos de ocho horas y cada cuatro se horas se sirve un refrigerio en el comedor, que también fue adaptado.

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