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Por la escasa humedad del suelo los valores de la siembra de trigo no serán los del invierno pasado

Desde la sección Granos de la Eeaoc evaluaron la actual campaña. Destacan que el productor local haga cada vez más cultivos invernales.

23 May 2020
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OTRA SITUACIÓN. Las expectativas para la zona núcleo son muy positivas para el trigo, ya que el rendimiento promedio supera los 3.000 kilos por hectárea.

Esta campaña resulta particularmente especial, ya que la falta de lluvias impidió que se sembraran más lotes de trigo. No hay suficiente humedad en los perfiles de suelos de muchas zonas de la provincia; y, a la vez, las altas temperaturas eliminaron la humedad que había, principalmente en los primeros centímetros. Tal fue la síntesis que realizó Daniel Gamboa, técnico de la sección granos de la Estación Experimental Obispo Colombres (Eeaoc), al referirse a la casi finalización de la siembra del cereal en la región.

“Al estar complicados los contenidos de humedad de los suelos en general, estimo que si la siembra terminase ahora, seguramente no llegaremos a los valores de las siembras de trigo que se hicieron el año pasado. De todos modos, habrá que esperar a ver qué pasa con las escasas lluvias de ayer”, dijo.

Pero con independencia del resultado en sí de la siembra, Gamboa destacó que los productores tucumanos ya se van acostumbrando a realizar cultivos de servicios durante el ciclo invernal, debido a los beneficios posteriores para la siembra gruesa, y cada vez realizan más.

Beneficios

“Si durante el invierno se dejan protegidos los lotes cosechados de cultivos estivales con los cultivos de servicio, los resultados posteriores de gruesa estival obtienen buenos resultados”, afirmó.

En cuanto al trigo indicó que se sembraron pocos cultivares de ciclo corto, y algo más de ciclos largos, debido al comportamiento del clima. “A raíz de cómo aparecieron las lluvias, el callejón de siembra fue muy largo por la espera para tener suelos con la suficiente humedad para los inicios del cultivo de trigo. Hasta ayer, que algo llovió, los problemas por insectos fueron bastante importante en trigos nacidos, que provocaron daños de cierta importancia, algo que se evaluará seguramente más tarde, a medida que el crecimiento y desarrollo del cultivo avance”, puntualizó.

Para este año, las perspectivas comerciales para el trigo son más que interesantes; principalmente, debido al precio del mercado. Pero los más beneficiados seguramente serán los productores de las zonas núcleo, que tienen suficiente humedad para su siembra. “Es más, hay algunos suelos que todavía deben secarse para que se pueda ingresar a sembrar sin inconvenientes, ya que las lluvias allá fueron, en algunos casos, más que suficientes”, contó Gamboa.

Las perspectivas en esa zona son buenas. Allá realizan un cultivo más tecnológico -por las condiciones del clima más estables-, y obtienen muy buenos rendimientos: los promedios superan los 3.000 kilos por hectárea; y no resulta raro que se den 4.000 o 5.000 kg/ha.

En nuestra región

“En el NOA y en nuestra provincia se hace un trigo más defensivo, debido a su baja rentabilidad. A esto se le suma que, en general, los resultados de la soja no fueron buenos, por lo que tuvieron una baja o nula rentabilidad. A raíz de ello, el productor no tiene un plus económico para realizar un trigo más tecnológico”, explicó.

Expresó que el año viene complicado para el productor, ya que acumuló deudas en dólares, lo que le impedirá renovar maquinarias y tecnología. “Y a esto se le suma que los arriendos, al estar también en dólares, son muy altos”, dijo.

Como comentario final, señaló que la falta de lluvias hacia finales del verano también incidió en los resultados de los cultivos de gruesa y, a la vez, afectó la siembra posterior del trigo. “En el maíz, los resultados fueron muy irregulares y lo están demostrando los estados generales en que finalizaron su ciclo. Aquellos maíces tempranos, que ya hubo algunos trabajos de trilla, dieron bastante buenos resultados. No así en el resto de los maíces”, puntualizó Gamboa.

Añadió que todavía falta que los maíces se sequen para ser trillados y otros que les falta madurar. “Algunos maíces sufrieron la falta de agua, por lo que es necesario -no sólo en este cultivo, sino en todos- tener en cuenta siempre el balance hídrico del suelo y no sólo la pluviometría de las lluvias. Debemos observar cuánta humedad quedó en el suelo después de una lluvia, ya que mucha del agua que cae no queda en los perfiles del suelo”, precisó.

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