Entrevista: “El dengue puede dejar secuelas por varios meses”

El jefe de Epidemiología del hospital de Orán, zona endémica de dengue, cuenta cómo fue evolucionando la enfermedad.

23 May 2020 Por Lucía Lozano

Lleva más de 10 años en la primera trinchera contra el dengue. El infectólogo Marcelo Quipildor es jefe de Epidemiología del Hospital San Vicente de Paul, de Orán. En esa localidad salteña, el que no tuvo la enfermedad seguro conoce a alguien que sí la sufrió. Por eso, el médico ha visto de todo en el consultorio y en las salas de terapia: desde muerte hasta transmisión del virus de madres embarazadas a sus hijos. En esta entrevista nos cuenta cómo la patología transmitida por el mosquito Aedes aegypti ha ido evolucionando, a tal punto que puede dejar secuelas que afecten la calidad de vida del paciente. Por eso, siempre un diagnóstico y tratamiento a tiempo son fundamentales, sostiene.

Quipildor tiene todavía frescos los recuerdos de los primeros brotes de la enfermedad. Orán es una zona endémica para dengue y de alto riesgo por encontrarse en la frontera con Bolivia. En 2009 sufrieron una de las peores epidemias de la historia. “No había tantos medios ni conocimientos como ahora para afrontar la patología”, cuenta el profesional. Este año se llevó una gran sorpresa: “tuvimos muchos casos graves e internaciones. Aunque aquí la gente está informada, por la pandemia de coronavirus se bajaron los brazos en el control del mosquito”.

- ¿Se descuidó el dengue este año y por eso tenemos hoy una epidemia tan grande?

- Desde agosto del año pasado ya se venía diciendo que íbamos a tener un brote muy importante. No supimos escuchar o subestimamos la enfermedad y luego apareció el coronavirus. Lo cierto es que se descuidó el control del Aedes aegypti y este es un mosquito que no pierde las oportunidades.

LUCHA COTIDIANA. Las fumigaciones en los barrios permiten controlar la proliferación del mosquito.

- En zonas endémicas como Orán, ¿la gente va al médico ante los primeros síntomas?

- Hay de todo. Un porcentaje de gente no busca ayuda. Y eso es un problema porque no saben que deben hidratarse y alimentarse bien. El dengue genera un trastorno del gusto y el paciente no quiere comer, o cualquier alimento le produce vómitos o náuseas. Eso lleva a la deshidratación y aparecen síntomas de alarma. Tuvimos muchos pacientes internados este año.

- ¿Cuál es el objetivo que se plantean cada año en una zona endémica?

- Sabemos que los brotes son inevitables. El objetivo es bloquear casos cuando aparecen, fumigar la casa del paciente con síntomas y concientizar a la población para que no tenga criaderos de mosquitos (recipientes con agua). Cuanto menos Aedes tengamos, menos transmisión del virus habrá. También ponemos énfasis en que no se nos mueran los pacientes. Esto se logra con una atención a tiempo. Aquí tenemos consultorios de febriles y cuando llega un paciente con fiebre lo primero que hacemos es pensar en dengue.

- ¿Cómo se evitan las muertes?

- No hay distintos tipos de dengue; es una sola enfermedad que en algunos hace un cuadro leve y en otros, grave. La clave es seguir a ese paciente día a día durante 10 jornadas y estar a atento a los signos de alarma (deshidratación y dolor abdominal, por ejemplo) y a las tres manifestaciones del dengue grave: acumulación de líquido en los órganos, el dengue hemorrágico (sangrado) y la visceralización de órganos (hepatitis, meningitis y compromiso de riñón).

- Muchos creen que cuando baja la fiebre ya pasó lo peor…

- Con el dengue es todo lo contrario. Allí comienza la fase crítica, cuando puede complicarse cualquier cuadro. En esos días hay que estar atentos a los síntomas de alarma. Luego viene la fase de recuperación.

- ¿Ha notado en estos años cambios en la enfermedad?

- Hicimos varias investigaciones. El dengue ha dejado de ser solamente peligro de muerte, ya que también puede afectar la calidad de vida. Los pacientes te dicen: “mi vida antes del dengue era una cosa y después fue otra”. Eso tiene explicación científica: es la respuesta inmune, cómo mis defensas reaccionaron frente a la agresión del virus. En algunas personas esa respuesta inmunológica fue mucho más agresiva; y en ellas quedaron más secuelas.

- Generalmente se dice que es una enfermedad muy dolorosa, pero poco se habla de las secuelas…

- Nosotros vemos muchas secuelas. Las personas que contrajeron dengue pueden manifestar síntomas como decaimiento, cefaleas y dolor de articulaciones que pueden extenderse hasta por seis meses o más. No está muy bien estudiado el dengue secuelar; es una gran deuda que tenemos. Los estudios que hay sí nos muestran que el dengue puede generar una alta carga de la enfermedad a partir de los casos leves y causa discapacidad en el 95% de los casos mientras dura la patología. Las personas se ven obligadas a suspender todas sus actividades cotidianas.

- ¿Le tocó asistir casos de transmisión vertical? ¿Cuáles son los riesgos?

- Sí tuvimos casos. Los riesgos de la transmisión vertical tienen que ver con el día en que se transmitió la infección durante el embarazo. Si el contagio ocurrió dos o tres días antes del parto, el bebé puede hacer complicaciones por la misma hemorragia, de acuerdo con los estudios que hicimos.

- ¿Por qué cuesta tanto erradicar el mosquito?

- Aquí en Orán estamos en zona fronteriza, en permanente contacto con poblaciones que tienen muchos casos de dengue. Se suma que hay muchos sectores que denotan pobreza estructural y hay problemas de saneamiento. A esta altura y con tanta experiencia ya deberíamos tener todo aceitado. Sin embargo, no estamos tan bien educados sobre los métodos de prevención y control del vector.

- ¿La vacuna es la única esperanza en las zonas endémicas?

- Sería de gran ayuda. Estamos muy expectantes ante la posibilidad de que se autorice el uso de una vacuna para algunos casos y en zonas endémicas. Esta inmunización fue bastante polémica porque es una vacuna virus vivo y si se la coloca una persona que no tuvo dengue puede desencadenar la forma grave de la enfermedad. El dengue tiene cuatro serotipos. Puede producir un cuadro grave si se contagia por segunda vez con otro serotipo. Al parecer, en las personas vacunadas la inmunización funciona como una primera infección. Entonces, cuando contraen el virus por segunda vez, en lugar de estar inmunes desencadenan un cuadro grave. Es para sentarse y ver bien en qué paciente puede funcionar y en cuál no.

Casos en Tucumán: llegó el frío, pero los casos siguen en aumento

Hoy se cumplen 80 días desde que comenzó el brote de dengue en la provincia. Pese a que en los últimos días bajó la temperatura, la curva de contagios continúa en la cima. Se reportan en promedio 150 casos diarios. Ya se notificaron en total 4.587 tucumanos con la patología. Se atendieron más de 7.000 personas con los síntomas. Las localidades más afectadas son la capital, Yerba Buena, Tafí Viejo, Lules, Banda del Río Salí, Alderetes, Concepción, Alberdi, Los Ralos y Trancas. A nivel nacional, los contagios superan los 41.000 y el año 2020 ya tiene el mayor número de casos de la historia.

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