Wimbledon no se juega en la cancha, pero sí en los libros de historia

01 May 2020 Por Mariana Apud

Del 29 de junio al 12 de julio todo iba a ser verde en los tours internacionales de tenis. En esas dos semanas los mejores tenistas, varones y mujeres, iban a jugar Wimbledon, el torneo más antiguo y el más importante que se juega sobre césped. La pandemia de covid-19 obligó a su suspensión y no se jugará hasta 2021. Precavidos en el All England Club de Londres, organizador del torneo, cuando se produjo la crisis sanitaria de 2003 por el virus Sars/Sras (Síndrome Respiratorio Agudo Grave) contrataron un seguro que incluía entre sus cláusulas una pandemia como la que se presenta. Según trascendió, el costo de la cláusula es de alrededor de 2 millones de dólares por año, es decir que llevan gastados unos 34 millones de dólares. La cobertura le asegura a Wimbledon alrededor de 141 millones de dólares por la cancelación.

Lo que no queda cancelado es la posibilidad de “jugar” Wimbledon con hechos y curiosidades que lo convierten en el torneo más deseado que se juega desde 1877. 

Curiosidades

-Forma parte de la lista de los 50 hechos deportivos que hay que ver antes de morir que The Observer elaboró en 2004.

-Cuatro colores predominan en el torneo: verde y púrpura para las vestimentas de árbitros, jueces de silla y alcanza pelotas y blanco en los jugadores, exigencia de la organización.

 -Es la competencia que ocupa más empleados (3000) en Europa.

-Comida: en la última edición se sirvieron 18.061 porciones de pescado y papas fritas, 6147 porciones de pasta para los jugadores y 4.242 de sushi para competidores, 64.703 porciones de helado.

-El clásico: fresas y crema. Una porción de un mínimo de 10 fresas y nata mantuvo el precio de 2.50 euros. Se consumieron 191.930 porciones en 2019. Las fresas inglesas son de grado 1 de la más alta calidad de Kent. Son de granjas registradas por Leaf (organización benéfica que promueve la gestión integrada de fincas que equilibra las prácticas orgánicas con las químicas).

Las fresas se recogen a las 4, se llevan a la planta de empaque a las 9 y se entregan al club para su inspección y descascarado.

-En la cancha central hay 14.979 asientos. Para estimar su capacidad: con el techo cerrado podrían entrar 290 millones de pelotas de tenis.

-Streakers: son, o se les da ese nombre, a los “corredores desnudos quienes irrumpen para ser el centro de atención. Los registros marcan que en 1996 Wimbledon vio por primera vez a alguien saltar al césped. Fue una joven de 23 años, Melissa Johnson, en la pista central justo antes de empezar la final masculina entre MaliVai Washington y Richard Krajicek. Mark Roberts, es el “streaker” más conocido del mundo. Figura en el Libro Guiness con 273 intervenciones en 10 años. Entró en La final de dobles femeninos de 2000.

Destacados

Vilas: sólo en una película podía ganar

Fue un karma para Guillermo Vilas. El único grand slam que no pudo ganar. Lo más cerca que estuvo fue en 1975 y 1976 cuando llegó a los cuartos de final. De las 11 veces que jugó, en cinco perdió en primera ronda, como en el 77. Una semana después de ganar Roland Garros perdió en su debut en Wimbledon. Sólo en una película podía ganar y de hecho así fue: Vilas participó de varias escenas del film estadounidense “The Players” estrenado en 1979. “Willy” es el rival en la final del protagonista a quien le gana el título.

La final de Nalbandian

La última vez que el tenis argentino había dicho presente en una final de Grand Slam había sido en Roland Garros 1982 cuando Guillermo Vilas perdió con el sueco Mats Wilander. Fue en 2002 que David Nalbandian volvió a posicionar la bandera “albiceleste” en una definición majors. El cordobés fue sorpresa en un torneo que tuvo varios casos sorpresivos como el de Nalbandian que era el favorito número 28 para ganar el torneo. En la final cayó ante el australiano Lleyton Hewitt por 6-1, 6-3 y 6-2.

Partido más largo de la historia

El court 18 del All England Club, en 2010, quedó en el recuerdo del mundo del tenis. Allí, dividido en tres días, el estadounidense John Isner y el francés Nicolas Mahut jugaron 183 games con un total de 980 puntos. El marcador final fue 6-4, 3-6, 6-7 (9-7), 7-6 (7-3) y 70-68, la duración  fue 11h 5’, favorable a Mahut.

Los campeones argentinos

No los hay en singles, ni en damas ni caballeros, en la categoría principal. Diferente fue la historia en las duplas de damas. En 1988 Gabriela Sabatini y la alemana Steffi Graf triunfaron sobre las soviéticas Larisa Neiland y Natasha Zvereva por 6-3, 1-6 y 12-10. En dobles también, pero Juniors, en 1999 Guillermo Coria y David Nalbandian (jugaron tres partidos en un día) se llevaron el título al vencer al búlgaro Todor Enev y al finlandés Jarkko Nieminen por 7-5 y 6-4. En la misma categoría, María Emilia Salerni, fue campeona el 8 de julio de 2000 derrotando a la ucrania Tatiana Perebiynis por 6-4 y 7-5, además se convertía en la nueva Nº1 del mundo en juveniles. Antes, en 1999, la santafesina había ganado junto a la checa Daniela Bedanova en dobles. Gustavo Fernández, en el tenis adaptado, ganó el año pasado al vencer al japonés Shingo Kunieda 4-6, 6-3 y 6-2. Su primera vez fue en 2015: ganó el título junto al francés Nicolas Peifer venciendo al francés Michael Jeremias y al británico Gordon Reid por 7-5 5-7 y 6-2.

Sabatini sin título, ni número uno

Gabriela Sabatini estuvo más cerca que nunca para ganar Wimbledon el 6 de julio de 1991. La separaron dos puntos del título y también de la cima del ranking mundial. La alemana Steff Graf fue la que se lo impidió al derrotarla, ya que reaccionó cuando sacaba en desventaja de 5-6 y 15-30 en el tercer set y terminó llevándose la final por 6-4, 3-6 y 8-6.

El mejor partido de la historia

Será difícil que se supere la intensidad de la final de 2008 entre Rafael Nadal y Roger Federer. Fueron casi cinco horas en las que el español y el suizo derrocharon precisión y efectividad. Finalmente lo ganó Nadal por 6-4, 6-4, 6-7 (10-8) y 9-7. El partido tuvo varias suspensiones por la lluvia y finalizó casi a oscuras, con una particular premiación que estuvo acompañada por los incesantes flashes de los reporteros y los del público. Ese 6 de julio el estadounidense John McEnroe comentaba el partido y al finalizar sentenció: “fue el mejor partido de la historia”. Y eso que, junto al sueco Björn Borg, habían protagonizado la final de 1980, en la que McEnroe perdió en cinco sets y era, hasta que jugaron Nadal y Federer, el mejor partido de tenis de todos los tiempos.

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