Profesionales de Yerba Buena solicitan que los dejen trabajar: “estamos con la soga al cuello” - LA GACETA Tucumán

Profesionales de Yerba Buena solicitan que los dejen trabajar: “estamos con la soga al cuello”

Ópticos, arquitectos y profesores de tenis elaboraron guías sanitarias y solicitan permiso para retornar a sus actividades habituales.

27 Abr 2020 Por Soledad Nucci
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NO TAN PARALIZADA. Algunos sectores piden regresar lentamente a la normalidad en el municipio del oeste. la gaceta / Foto de José Nuno LA GACETA / JOSÉ NUNO

El tenis es un deporte donde no hay contacto físico. La distancia entre los jugadores es de unos 25 metros. Se desarrolla en un lugar abierto. Y el saludo al finalizar, con un apretón de manos, puede ser en cambio un choque de raquetas. Esas son algunas de las consideraciones que los profesores de tenis han escrito en un protocolo con el que buscan volver a abrir las canchas de Yerba Buena, cerradas hace 37 días, cuando la pandemia obligó al mundo a ponerse mascarillas.

Esa guía de actuación indica además que solo se podrá jugar singles o tomar clases de manera individual. Si se trata de un partido, cada jugador deberá llevar su tubo de pelotas marcadas; ninguno podrá tocar las que no sean suyas. Si se trata de una clase, el entrenador será el único que las manipulará. “El alumno se las pasará enviándolas con la raqueta”, explica Martín Guzmán, profesor y uno de los impulsores de ese documento.

No ha sido la necesidad de recuperar el deporte la que lo ha llevado a enviarle un mensaje de WhatsApp al intendente del municipio, Mariano Campero. Ha sido -en verdad- la necesidad económica. “Estamos con la soga al cuello. Nos quedamos sin nada. Cero ingresos. Cero”, remarca.

Aunque no esperaba siquiera respuesta, el intendente le contestó. “Hola, ¿cómo estás? Hagan un protocolo y lo vemos”, cuenta que le dijo. Entonces Guzmán llamó a sus colegas y a Augusto Arquez, abogado y presidente de la asociación tucumana de tenis. A través de la agrupación, elaboraron un conjunto de reglas. “Son 30 familias que van a salir pobres”, asegura Arquez. En ese cálculo aparecen los profesores, ayudantes, cancheros y hasta reparadores de cuerdas. “No tienen margen para aguantar”.

Así como lo recibió, Campero le dio su venia y se lo diligenció al gobernador, Juan Manzur. No es el único texto que ha tramitado. Los ópticos yerbabuenenses, con el respaldo de la cámara que los agrupa a nivel provincial, han presentado otra guía sanitaria. Tanto nos ha cambiado la vida el coronavirus, que en ese papel dicen cosas como estas: luego de probarle las monturas al cliente, deberán desinfectarse; antes de entrar, las personas se refregarán las suelas en un trapo mojado con lavandina; cada 60 minutos se desinfectarán los muebles e instrumentos...

Cuando se oye hablar a Ismael Motter sobre esas medidas ideadas por su sector, da la apariencia de que se siente acorralado. “Me atrasé con todos los impuestos. Me atrasé con los alquileres. Me atrasé con los proveedores. Para pagar los sueldos del mes pasado, saqué el crédito que ofreció el Gobierno nacional. Pero este mes, ya no puedo pagarlos. Eso es lo único que no me deja dormir. Lo demás no me importa; saldré adelante. Solo necesito cumplir con mis empleados”, dice casi de corrido y sin aliento.

El intendente Mariano Campero ha recibido las propuestas y las ha planteado al Gobierno provincial.

Con igual angustia, relata que sus clientes andan con los lentes de contacto vencidos o con los anteojos rotos. “Algunos niños están haciendo sus tareas sin anteojos”, añade. Entre las excepciones que en las últimas horas la Nación avaló para Tucumán figuran los ópticas, los laboratorios y las consultas odontológicas de urgencia. En todos los casos, con turnos.

Los arquitectos también confían en que se puede recuperar cierta normalidad y convivir con el coronavirus. Una decena de ellos le ha pedido a la intendencia que intervenga para que sean habilitados.

“Nos comprometemos a que todo el trabajo que pueda seguir haciéndose desde nuestras casas, seguirá así”, se lee en la nota que lleva las firmas de Luis Avila, Pilar Navarro, Sebastián Roldán, Gabriel Wajnerman, Benjamín Gollán, Pablo Hatem, Javier Vázquez, Alvaro Aguirre, Alvaro Sánchez y Pablo Sáez. “Desde nuestros estudios hacemos un enorme esfuerzo por mantener los equipos de trabajo. Pero ya no tenemos ingresos. Eso afecta al arquitecto; ingeniero; carpintero; herrero; plomero; electricista; pintor; albañil...”, enumeraron. El consenso de ese grupo es hacer tan restrictivo el protoloco, que proponen un trabajador cada 20 metros cuadrados.

Esta semana, la Municipalidad le había solicitado formalmente a la Provincia que autorice la flexibilización de los comercios minoristas, de los oficios y de los prestadores de servicios profesionales, como médicos, peluquerías y centros de estética. Los comerciantes de la avenida Solano Vera, encabezados por Esteban Lamontanaro, tienen pensando reunirse mañana con gobernantes. Incluso los propietarios de los restaurantes, que en Yerba Buena constituyen una de las actividades más preciadas, han dejado trascender su agobio.

Lo cierto es que todavía nadie sabe cómo será la vida cuando se relajen las cuarentenas. Llegará un día en que el virus haya sido frenado. Pero ese horizonte se ve lejano. El reto ahora parece consistir en ensayar estrategias para frenar la descomposición de la economía y al mismo tiempo la letalidad del coronavirus. 

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