El lado oscuro de la pandemia: por la falta de droga, crece el consumo de pegamentos

Los transas en los barrios han modificado el sistema de distribución y comecialización.

06 Abr 2020 Por Gustavo Rodríguez

En tiempos de cuarentena, ese monstruo llamado narcomenudeo afiló sus garras para no perder terreno. Los transas, dueños de los barrios vulnerables, supieron acomodarse a los momentos difíciles que se están viviendo para continuar con el negocio de la muerte. Tiempos en los que está prohibido circular por las calles sin autorización. Tiempos en los que las fuerzas de seguridad van y vienen. Tiempos en los que la droga está faltando por el cierre de las fronteras y los controles en las rutas. Tiempos en los que la muerte está más cerca que nunca.

Sandra H. vivió toda su vida en La Costanera. Ella, más que nadie, sabe lo que pasa en ese barrio que es una especie de laberinto por las calles y callejones que lo cruzan de un lado a otro. “Estos desgraciados nunca han dejado de vender. Me causa gracia, hay negocios que cerraron sus puertas y a estos el bicho (sic) no les hizo ni cosquilla”, aseguró. El “bicho” es el coronavirus. “Ahora les venden y los hacen consumir ahí”, agregó.

El testimonio de la mujer coincide con la teoría de los investigadores. Los quioscos dejaron de ser meros puestos de ventas de dosis. Ahora abren sus puertas por dos razones: para evitar que los lugares sean descubiertos por los policías y para que los adictos consuman allí la sustancia lejos de las miradas indeseadas y delatoras. Esta no es una estrategia nueva. La impuso la tristemente célebre banda Los Monos -considerada como la pionera en desarrollar el narcomenudeo en todo el país- en Rosario en los primeros años de 2000. En Tucumán fue imitada por varias organizaciones, entre ellas, el clan Los Garra.

EN LULES. Dos jóvenes fueron detenidos cuando llevaban drogas.

“Se juntan un montón de chicos y chicas y están ahí un buen rato. No se matan porque están los transas vigilándolos con armas. Dicen que ahí pasa de todo, pero de todo. Hasta sexo dicen que tienen. Después habrá un montón de chicas embarazadas caminando por la calle del barrio”, insistió Sandra H. “Esa es una bomba sanitaria. Se trata de reuniones de personas de riesgo porque son inmunodeprimidos por su estado de desnutrición y además tienen problemas respiratorios. Si uno enferma, tarde o temprano se enfermarán todos”, explicó una profesional que prefirió mantener su nombre en reserva por temor a sufrir represalias. Rápidamente entendió que el silencio es el mejor aliado para no tener problemas en La Costanera.

Otra modalidad

A las horas de haberse puesto en marcha el operativo “Nadie en la calle”, personal de Gendarmería Nacional detuvo a dos jóvenes que circulaban en moto y que arrojaron una bolsa donde llevaban más de 50 dosis de cocaína listas para vender.

Tres días después, en un control de rutina, los efectivos de la Patrulla Motorizada de Lules, descubrieron que dos jóvenes llevaban en una mochila un frasco con marihuana, una licuadora y más de 50 porros de marihuana. El sistema de venta por delivery fue una de las estrategias a las que recurrieron los transas de los barrios.

“Esta es una modalidad que la venimos anulando desde hace bastante tiempo. Por ese motivo, al haber mayor personal en las calles se les advirtió que estuvieran atentos a esta situación. Por eso hubo una disminución en esta modalidad”, apuntó el secretario de Lucha contra el Narcotráfico Carlos Driollet.

Los vecinos de los barrios tienen otra percepción sobre esta situación. “Los ‘soldaditos’ se mueven en motos y buscan a los changos que están en las esquinas. Ellos les llevan las porquería porque no quieren que los descubran si la ‘cana’ anda por todos lados”, explicó Ignacio F.

Más cambios

Con el cierre de las fronteras en el norte del país, al intensificarse los controles en las rutas y al prohibirse la circulación de ómnibus de larga distancia, la cocaína casi no llega a la provincia. Y la poca que hay, según informaron varias fuentes, se encareció más de un 200% para los consumidores.

“Esa es la información que manejamos. Esa sustancia no está llegando a Tucumán. Pero estamos atentos porque los narcos, como sucede a nivel mundial, por la pandemia están buscando otras alternativas para traficar”, explicó Driollet.

No todos los transas han cerrado sus quioscos. La mayoría de ellos aún comercializan paco (que es el residuo del estiramiento de la cocaína) a $ 50 -se incrementó un 20%-, psicofármacos a $ 30 cada pastilla y, una par de cucharadas de pegamentos en las botellas más pequeñas de gaseosa a $ 60.

“Esto significa un retroceso de 20 años en materia de consumo. Los chicos están consumiendo las peores sustancias que generan un enorme problema de salud justo cuando estamos en emergencia sanitaria. Es un problema muy serio”, explicó Emilio Mustafá, psicólogo social que se especializa en materia de adicciones (Ver nota aparte).

Los familiares de los adictos están desesperados. El cierre de todos los Cepla por la pandemia dejó en riesgo a los que intentan salir del infierno de la droga. “Trato de que no salga. Lo único que me queda es atarlo, pero no puedo. Busco que esté conmigo el mayor tiempo posible, pero lo mismo en algún momento del día se me ‘pira’ a la esquina”, dijo Noelia R., madre de Augusto, de 16, que ya lleva más de dos semanas sin tratamiento.

Driollet reconoció la gravedad del problema y dijo que se están ocupando. “Estamos articulando todas los mecanismos necesarios para que Desarrollo Social nos acompañe en esta tarea. Es cierto que hay muchos temores, pero en estos momentos el Estado debe estar en la calle”, concluyó.

Las consecuencias

1- La cuarentena, por el cierre de fronteras y por los controles, obligaron a los transas a modificar el negocio ilícito que llevan adelante,

2- Las organizaciones recurrieron a otras sustancias para comercializar. En los últimos días comenzaron a vender pastillas y pegamentos.

3- Los transas abrieron las puertas de sus quioscos para que sus clientes consuman allí la droga. Buscan evitar así ser descubiertos.

4- Los adictos están consumiendo drogas que les generan graves problemas de salud. Esta situación se produce en medio de una emergencia sanitaria.

Números

200% se incrementó el valor de las dosis de cocaína por su faltante en las calles de la provincia.

$ 50 se está cotizando la dosis de paco en los barrios. Es una droga altamente adictiva.

$ 60 es el valor de una porción de pegamento que se vende en botellas de gaseosas.

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